D.E.P. Nelson Mandela

mandelaEl pasado 5 de noviembre, el mundo sufrió la pérdida de una de las personas más grandes que ha podido haber sobre la faz del planeta: Nelson Mandela. Todos sabemos más o menos quién era esta persona y todo lo que hizo por que el mundo fuese un poquito mejor. No obstante, no he podido evitar indagar un poquito más acerca de él en estos días después de su fallecimiento. Por ello y gracias a lo que he averiguado, en el día de hoy que coincide con su entierro, he querido rendirse mi pequeño homenaje dedicando un artículo de mi blog a esta gran persona.

Nelson Mandela nació el 18 de julio de 1918. Se dedicó a la política y a la abogacía en Sudáfrica.

Después de que se creara el Partido Nacional Sudafricano en 1948, con su política de segragación racial (el apartheid), Mandela cobra importancia dentro del Congreso Nacional Africano. Durante esta época, Mandela y el abogado Oliver Tambo dirigen un despacho de abogados que proporciona consejo legal de bajo costo a muchos negros que de otra manera no habrán tenido representación legal.

Mandela fue encarcelado en 1964 en la isla de Robben. Permaneció en prisión durante 17 años en precarias condiciones. Posteriormente pasaría otros diez años más en otras dos prisiones diferentes, sumando una pena total de 27 años. Mientras estuvo en la cárcel, su reputación creció y llegó a ser conocido como el líder negro más importante de Sudáfrica. Los prisioneros fueron segregados por raza y los negros recibían menos raciones de comida. Los presos políticos eran separados de los delincuentes comunes y tenían menos privilegios. Mandela, como prisionero del grupo más bajo de la clasificación, sólo tenía permitido recibir una visita y una carta cada seis meses. Las cartas, si llegaban, eran a menudo retrasadas durante largos períodos y leídas por los censores de la prisión. El Gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de que fuera puesto en libertad.

Uno de los aspectos menos conocidos de su cautiverio fue la falsa operación de fuga que el Servicio Secreto Sudafricano preparó en 1969. En realidad el objetivo era asesinar a Mandela bajo la apariencia de una recaptura. Pero el Servicio de Inteligencia Británico tuvo conocimiento del complot y frustró toda la operación.

A lo largo de su encarcelamiento, las presiones locales e internacionales sobre el Gobierno de Sudáfrica para dejar a Mandela en libertad eran notorias. En 1989, el presidente Botha sufrió un derrame cerebral y fue sustituído por Frederik Willem de Klerk el cuál anunció la liberación de Mandela en febrero de 1990.

Tras su liberación, fue el principal interlocutor del presidente De Klerk para negociar el proceso de democratización de Sudáfrica. Gracias a su labor, logró una Sudáfrica sin “apartheid” e igual para todos. Debido a esto, Mandela y De Klerk el Premio Nobel de la Paz en el año 1993.

Las elecciones de 1994 convirtieron a Mandela en el primer presidente negro de Sudáfrica, una Sudáfrica que en ese momento estaba partido en mil pedazos.

“Sin duda, su lucha incansable por la libertad hizo ganarse el respeto de todo el mundo. Su humildad, pasión y humanidad hizo ganarse el amor de todos.” Esta frase la he encontrado en el diario El Mundo y creo que no podría definir mejor y de una manera más sencilla a este gran hombre.

Por último, quiero dejar aquí el poema “El Hombre en la Arena“. Mandela le entregó este poema a Francois Pieenar, el capitán del equipo de rugby de la selección de Sudáfrica. Mandela le pidió ayuda para lograr que los negros se identificaran con la selección de rugby. Pieenar y sus compañeros colaboraron desde el principio con el propósito de Mandela.

“No importan las críticas; ni aquellos que muestran las carencias de los hombres, o en qué ocasiones aquellos que hicieron algo podrían haberlo hecho mejor. El reconocimiento pertenece a los hombres que se encuentran en la arena, con los rostros manchados de polvo, sudor y sangre; aquellos que perseveran con valentía; aquellos que yerran, que dan un traspié tras otro, ya que no hay ninguna victoria sin tropiezo, esfuerzo sin error ni defecto. Aquellos que realmente se empeñan en lograr su cometido; quienes conocen el entusiasmo, la devoción; aquellos que se entregan a una noble causa; quienes en el mejor de los casos encuentran al final el triunfo inherente al logro grandioso; y que en el peor de los casos, si fracasan, al menos caerán con la frente bien en alto, de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas que, frías y tímidas, no conocen ni victoria ni fracaso”.

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