La importancia de dejar correr el agua

agua corriendoLos que normalmente me leen en los artículos que publico en mi blog, me imagino que estarán preguntándose el por qué del título de este post… Con total seguridad sé que una persona (a parte de mi) sabe todo el trasfondo de hay detrás de este título y para las que no, espero que al llegar al punto final que marca el fin de este artículo, puedan sacar sus propias conclusiones…

Siempre he sido una persona muy observadora. Observo y saco mis propias conclusiones. Con el paso de los años, las experiencias, los momentos… me he venido dando cuenta de que en detalles que podrían pasar desapercibidos a cualquiera, a mi se me agudiza un “sexto sentido” capaz de ver pequeños detalles insignificantes y que hacen que todo pueda ser muy diferente. En este punto y antes de continuar, quisiera diferenciar entre dos tipos de detalles:

  • Detalles “conscientes”: son esos detalles de los que somos conscientes. Los preparamos, los cuidamos… los llevamos a cabo a sabiendas de la reacción que esperamos de la persona que va a recibir el detalle.
  • Detalles “inconscientes”: son esos detalles que nos salen solos… sin pensarlo, sin quererlo nos salen. En mi opinión, creo que este tipo de detalles forman parte de la personalidad de la persona que los lleva a cabo. Te sorprende ver como algo que tu ves normal, la otra persona lo puede llegar a ver como un detalle sutil que pocas veces se puede encontrar en otros momentos.

Pues bien, a esta diferenciación he llegado después de “filosofear” con una persona con la que últimamente hablo mucho… Creo que no había encontrado a nadie que se fijara en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles como lo venía haciendo yo… Y eso me gusta. Me gusta no ser la única que disfruta con las pequeñeces, con las cosas sutiles, con los detalles perfectamente cuidados y sobre todo con los que salen solos.

Podrá parecer una tontería, pero no lo es. No es lo mismo saber apreciar cualquier hecho común que saber apreciar la sutileza de lo que apenas se ve.

En otro post que escribí hace un tiempo, hablaba de “saber disfrutar de las pequeñas cosas“. Este artículo perfectamente podría ser el hermano menor de aquel post ya que al igual que hay que disfrutar de las pequeñas cosas, también hay que saber disfrutar de los pequeños detalles… Porque son esos detalles los que de verdad mueven el día a día de las personas y hacen que esos días sean diferentes… Pero sobre todo detalles que, si eres observador, pueden llegar a mostrar de una forma transparente la grandeza de las personas.

El título de este post, “la importancia de dejar correr el agua” por si solo no dice nada… pero el hecho de ese pequeño detalle con el que simplemente queremos que el agua salga un poco más fresca, ese pequeño gesto insignificante, puede llegar a decir mucho de una persona y de lo que por si sola de manera inconsciente puede llegar a hacer…

Hay pocos post en mi blog que estén dedicados, pero este quería dedicárselo en especial a esa persona que me inspiró para el título tan singular que tiene y porque fue con esa persona con la que yo “dejé correr el agua” y gracias a ello y a nuestras charlas, nacieron las reflexiones que ahora reflejo con estas palabras ; )

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