Posada Real La Vádima y Restaurante Las Ventas, Ledesma (Salamanca)

En nuestro afán de hacer escapaditas rurales, este fin de semana pasado, nos hemos topado con un lugar tranquilo, fuera de las grandes urbes… Un sitio buscado con la sutileza y detalles bien cuidados de mi chico: os hablo de La Posada Real La Vádima. Este alojamiento rural está englobado dentro de las Posadas Reales de Castilla y León y está localizado a 7 km de Ledesma, Salamanca. La Posada Real data del siglo XVIII y está rodeada de un ambiente de total paz y tranquilidad además del confort y cálido estilo rural de la casona.

Entrada de La Posada Real La Vadima

Cuando llegamos, lo primero que hicieron la chica y señora que nos hicieron en check-in fue enseñarnos las dependecias de la Posada. Nos enseñaron el salón de los desayunos, con una grandísima chimenea que en sus tiempos tuvo que dar mucho calor; la cocina donde antes cocinaban, ahora está para el deleite de los curiosos que vamos a parar allí y nos gusta indagar en otros momentos de la historia; y la sala de estar, lugar común donde se podía ver la televisión, jugar a juegos de mesa, ver películas en DVD… Documentándome un poco, he descubierto que la casona fue un antiguo convento de las M. M. Dominicas y las primeras referencias datan del año 1274. Por todo ello, nos encontramos en un enclave lleno de historia y perfectamente conservado.

Sala de Desayunos de La Posada Real La Vádima

 

Sala de Estar de La Posada Real La Vádima

Junto con el alojamiento, nosotros teníamos régimen de media pensión. Nos entraba desayuno y comida o cena el viernes y el sábado pero pudimos gestionar el hacer comida y cena el viernes para el sábado poder ir a Salamanca sin prisas por la cena y la comida.

El servicio de restaurante no era en la misma Posada, sino que tienen un acuerdo con un restaurante en la ciudad de Ledesma que ofrece este servicio a sus huéspedes. El restaurante se llama Las Ventas y en nuestra opinión, la comida estaba bien, pero tampoco era algo que se saliera mucho de lo normal. Para comer pedimos de primero una ensalada de ahumados para mi y entremeses variados para Javi. La ensalada de ahumados (salmón y anchoas), para mi gusto, estaba escasa de ahumados; y los entremeses variados era jamón (intuimos que de envase), lomo, salchichón ibérico y queso manchego. Nada fuera de lo común. De segundo, ambos pedimos solomillo con patatas con una salsita suave que le daba un toque diferente. A mi me gustó bastante. De postre nos pedimos mouse de chocolate mi chico y yo tarta de queso. Ambos postres eran caseros y estaban deliciosos. Para cenar, más o menos tuvimos que optar por unos platos semejantes ya que no había “mucha” variedad. De primero yo pedí una ensalada mixta (lechuga, tomate, maíz, atún, espárragos y pimiento rojo) y Javi pidió nuevamente entremeses variados, iguales que los de por la mañana a excepción del jamón ya que éste no parecía de envase. De segundo pedimos salmón a la plancha con patatas para mi y para mi chico, “bistec” de ternera. He puesto la palabra bistec entre comillas porque quiero hacer una puntualización. Cuando sirvieron el segundo plato a Javi, pudimos comprobar que éste de bistec no tenia nada. Eran filetes de ternera normales y corrientes que quisieron “adornar” con palabras… Sinceramente pienso que es mejor ir con la verdad por delante antes de intentar colarnos algo que luego no es. De postre pedimos tiramisú para mi y, ya que le había gustado mucho mi tarta de queso de por la mañana, Javi se la pidió. El tiramisú estaba delicioso, con una textura y sabor suave pero que llamaba la atención al paladar.

Salón del restaurante Las Ventas, Ledesma

Después de comer y cenar dos veces en Las Ventas, llegamos a la conclusión de que había como un menú “cerrado” para los clientes que veníamos de la Posada Real, ya que observando un poco las demás mesas pudimos ver otro tipo de comida, con más cantidad e incluso mejor presentación. Después de mi experiencia en este lugar, sí tuviera que quedarme con algo de este sitio, me quedaría sin dudarlo con sus postres caseros.

Volviendo a los servicios ofrecidos por el mismo alojamiento, indicar que el desayuno era un desayuno continental tipo buffet. Quizás lo vimos un poco escaso y demasiado adaptado a las costumbres españolas ya que éste constaba de zumo de naranja (de brick, no natural), magdalenas, sobaos, tostadas de pan de molde y pan rústico, yogures y cereales. El pan te lo tenias que tostar tu mismo en unas tostadoras que funcionaban un poco mal. Eché bastante en falta la fruta, que el zumo fuese natural y quizás un poco más de variedad en el desayuno para dar cabida a posibles huéspedes extranjeros.

Entre las restricciones que había en el hotel, a parte de la prohibición de fumar y que no aceptaban animales; estaba la prohibición tajante de no consumir bebida y comida de fuera del alojamiento… En un principio pensé que era por conservar el mobiliario antiguo de las habitaciones, pero esto no cobraba sentido cuando podías solicitar snacks al servicio de habitaciones y consumirlo en la habitación. Esto me parece una prohibición sin sentido ya que no todo el mundo puede permitirse el pagar por el servicio de habitaciones.

Por lo demás, vimos todo correcto, muy limpio y ordenado. La atención en todo momento fue correcta y amable por parte de las trabajadoras del lugar. Pero sobre todo, el lugar nos permitió desconectar del bullicio del día a día y encontrar la tranquilidad que tanto buscábamos.

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