Gijón

Tras dos magníficos días visitando toda la zona de Cudillero y sus alrededores (ver entradas aquí y aquí), la siguiente parada en nuestra ruta fue en Gijón.

Reconozco que fue Javi quien se encargó de hacer las reservas en los alojamientos en los que nos hospedamos, y fue una gran sorpresa el alojamiento que eligió en Quintueles, al lado de Gijón: el hotel Son de Mar.

El hotel Son de Mar es considerado el hotel más pequeño de España ya que cuenta solo con dos habitaciones. Además de estas dos habitaciones cuenta con otro tipo de alojamientos enfocados a grupos. Cuando llegamos a la parcela donde se situaba el hotel Son de Mar, sentí que estaba transportándome a otro lugar. Ante nosotros teníamos una enorme casa azul que servía a la vez de casa para la dueña y a la vez contenía las dos habitaciones que componían el hotel.

Hotel Son de Mar (fotografía tomada por mi)

Hotel Son de Mar (fotografía tomada por mi)

Cada detalle dentro de la finca estaba perfectamente cuidado: esculturas, flora, vegetación… hasta había cabida para un hórreo, la famosa edificación donde se guarda el grano en tierras asturianas. El entorno donde se situaba este alojamiento no podría haber estado en mejor lugar: el sonido del viento, de los grillos… en definitiva, cerrabas los ojos y estabas sumergido en un entorno donde solo se respiraba paz y tranquilidad.

Lo bonito de este lugar no solamente estaba en el entorno, sino también en los detalles de la habitación en sí. Entramos y nuestra habitación tenía dos plantas: una primera planta donde estaba la cama, el baño y una pequeña sala de estar; todo con un estilo italiano y marinero. Si subíamos por una escaleritas a la planta de arriba, había una pequeña zona habilitada con un sofá, una estantería llena de libros y una luz tenue que invitaba a la reflexión y a la lectura.

Todo el conjunto en sí: el entorno, la parcela perfectamente cuidada, la habitación; hacían del hotel Son de Mar un lugar mágico. Es de estos lugares en los que se te pasa por la cabeza dejarlo todo y comprar un pequeño terreno para dedicarte a un negocio de este calibre donde disfrutar del entorno y sobre todo ver disfrutar a tus huéspedes con lo que con tanto cariño has construido.

Hotel Son de Mar, su entono (fotografía tomada por mi)

Hotel Son de Mar, su entono (fotografía tomada por mi)

Desde el primer momento, el trato por parte de la dueña fue de 10. Nos facilitó un mapa de todo Asturias donde señalaba los principales puntos turísticos que podíamos visitar y también nos recomendó un sitio donde cenar en Gijón que os contaré unas líneas más abajo. Cuando nos fuimos del hotel, le dije a la dueña que cuidase ese sitio porque era una maravilla, que tenía un trocito de paraíso en Asturias 🙂 A su vez, ésta nos regaló un precioso marcapáginas que rezaba la siguiente frase, la cual define a la perfección al hotel Son de Mar:

“La acogida de la casa es entonces tan completa que lo que se ve desde la ventana pertenece a la casa también”

Después de acomodarnos en el alojamiento, decidimos pasar la tarde en Gijón. Aún tenía en la mente algunas imágenes del paseo marítimo de Gijón de cuando estuve con mis padres cuando apenas tenía 6 años, pero esas imágenes estaban bien grabadas ya que en este viaje pude reconfirmar todos mis recuerdos.

Aparcamos el coche en el parking del estadio de fútbol de El Molinón, campo del Sporting de Gijón. Mientras que rodeamos el estadio, el cual en esos momentos estaba vacío, vimos una puerta que estaba abierta… y como Javi tenía muchas ganas de ver el estadio… nos colamos a verlo!

Tras nuestra visita furtiva al estadio, comenzamos a andar por el paseo marítimo de Gijón, concretamente por la Playa de San Lorenzo, disfrutando del sonido del mar y la suave brisa que sentíamos en la cara. La sensación de pasear por la playa con una chaquetita de entretiempo es una de las mejores sensaciones que se pueden sentir 🙂

Playa de San Lorenzo

Playa de San Lorenzo

Cuando llegamos al final de este primer paseo marítimo, subimos una pequeña ladera hacia un parque desde el que se podía ver la inmensidad del mar: el parque del Cerro de Santa Catalina. Decir que nosotros culminamos este parque siendo ya de noche por lo que solamente pudimos sentir y ver la oscuridad impenetrable del mar que se extendía ante nosotros.

Monumento Elogio al Horizonte, Gijón

Monumento Elogio al Horizonte, Gijón

Recomendados por la dueña del alojamiento, íbamos buscando en este parque una escultura de hormigón llamada Elogio al Horizonte (Eduardo Chillida), en la cual, si te ponías debajo de ella, los sonidos que podías percibir del mar eran de otra manera. Encontramos la escultura y lo que pudimos oír situados bajo a ella no tiene descripción para los sentidos: parecía que estabas bajo el mar, no se escuchaba otra cosa más que el mar encima de tu cabeza. Un sonido que abruma a cualquiera que ose a ponerse debajo de la escultura. Tras disfrutar un rato de esta nueva percepción sensorial, comenzamos el descenso del parque para andar un poquito más por el Puerto Deportivo de Gijón (Playa de Poniente) camino al lugar donde íbamos a cenar. Según bajábamos por el parque empezó a llover… menuda tromba de agua que cayó! Nos refugiamos debajo de un portal durante un rato pero en vista de que no iba a escampar, decidimos pedir un taxi para llegar a nuestro destino.

Nuestro destino era la sidrería Tierra Astur, recomendado por la dueña del hotel para cenar. Nos dijo que allí podíamos ir a cualquier hora que siempre nos podían servir cenas o comidas, fuese la hora que fuese…

Al llegar, lo primero que nos llamó la atención fue la cuidada decoración del sitio: todo de madera, con botellas de sidra vacías que hacía a la vez de objetos decorativos en el techo, zonas que parecían barricas donde los comensales podían sentarse… Era un sitio que ya gustaba a la vista con solo traspasar el umbral de su puerta.

Sidrería Tierra Astur, Gijón

Sidrería Tierra Astur, Gijón

Cuando nos sentamos en la mesa, nos ofrecieron una extensa carta acompañada con sus respectivas fotografías de los plantos donde, sinceramente, no sabíamos qué elegir para cenar porque todo tenía una pinta deliciosa. Finalmente, tras consultar con uno de los camareros, optamos por pedir unas setas al cabrales y una parrillada de carne [¿de qué estaba compuesta la parrillada?].

A duras penas pudimos con los dos platos… y eso que nos dejamos aconsejar, sobre todo a lo que en cantidades se refiere! Pero todo estaba delicioso y de una calidad y sabor digna de Asturias. Aun habiendo acabado llenos, pudimos hacer un pequeño hueco en el estómago para probar uno de sus postres: [nombre del postre y descripción]

Nuevamente, la relación calidad-precio nos dejó con un muy buen sabor de boca puesto que por unos 40€ entre los dos cenamos como reyes.

A continuación os dejo el enlace a la página del sitio. Como podéis ver, tienen establecimientos en otras ciudades asturianas por lo que si tenéis oportunidad, no dejéis de visitarlos… Acierto seguro!

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