¿Un café rodeado de gatos? Descubriendo La Gatoteca

¿Te has imaginado alguna vez tomándote un café rodeado de gatos? Pues… deseo concedido! Hoy os quiero hablar de un lugar así: La Gatoteca.

Había oído hablar de La Gatoteca pero hasta el pasado domingo no habíamos tenido tiempo de ir. Y tras nuestra visita… aseguro que ha sido la primera pero no será la única vez que vaya!

La Gatoteca es la sede de una asociación sin ánimo de lucro llamada Abriga que se dedica a ayudar a gatos sin hogar. Colaboran con protectoras y otras asociaciones de España acogiendo en su colonia controlada a gatos adultos, los cuales son más difíciles de que sean adoptados. Los recuperan física y emocionalmente si lo necesitan e intentan encontrarles un hogar definitivo. Mientras ese momento llega, los gatos viven en La Gatoteca como si fuera una gran casa de acogida.

Lo que más destaca del lugar, sin duda, es el servicio permanente de café con gatos. Nosotros reservamos el día de antes ya que en su página web leímos que tenían una aforo máximo y por esto mismo, recomiendan reservar la visita.

Cuando llegamos, lo primero que hicieron fueron contarnos la finalidad de la asociación Abriga, cómo trabajan y las normas básicas del lugar y sobre todo, de interacción con los gatos.

El servicio de cafetería que ofrecen funciona al revés que una cafetería normal: allí lo importante son los gatos y se paga por el tiempo que se pasa con ellos en vez de por la bebida. Ellos te invitan a la primera consumición y, si quieres tomar algo más durante la visita, puedes servirte y dejar una donación. Es una zona de autoservicio, todo es sin alcohol y si alguna bebida está en vaso de cristal, debemos pasarlo a un vaso de plástico para evitar que se caiga y se rompa, lo que es peligroso para los gatos.

Para entrar, nos colocaron una pulsera con la hora a la que entramos por lo que en todo momento nosotros fuimos los que controlamos el tiempo de la visita. El pago lo hicimos al finalizar la visita en función del tiempo que estuvimos con los gatos. Cómo precio orientativo, por media hora son 4€ y por una hora 6€.

Y tras habernos lavado las manos con un jabón especial… entramos en el salón de los gatos. La estancia es como un salón de casa: sofás, pufs, estanterías con libros y juegos de mesa, mesitas bajas y… muchos gatos! Por ello mismo también están sus rascadores, sus bebederos, sus camitas…

Pudimos interactuar con los gatos acariciándolos, jugando con ellos… disfrutando de la tranquilidad que trasmiten los gatos. Y desde luego, de un lugar precioso y muy cuidado donde los gatos esperan a ser adoptados.

Decir también que los voluntarios y personal de La Gatoteca son muy simpáticos, amables y te responden a todas las dudas que te surjan.

Lo importante de La Gatoteca son los gatos, esa es su casa y nosotros somos los visitantes.

Además de poder disfrutar de un maravilloso café con gatos, tienen un pequeño espacio comercial con artículos para gatos y para amantes de los gatos. Yo no me pude resistir y compré una chapa y un imán para la nevera : )

A continuación os dejo algunas fotos que echamos a los preciosos gatos:

   

Si queréis conocer más sobre esta bonita iniciativa y sobre La Gatoteca en general,  os invito a visitar su página web.

Aquí os dejo la dirección del sitio:

Calle Argumosa, 28. 28012. Madrid. (detrás del museo Reina Sofía)
Teléfono: 916.225.831

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El Castillo de Bil-Bil, un trocito de cultura árabe a orillas del Mediterráneo… y una playa muy divertida!

Continuando con los lugares de Benalmádena que hemos podido explorar más a fondo en nuestro viaje vacacional, hoy os quiero presentar dos sitios más…

Castillo de Bil-Bil

Paseando por el precioso paseo marítimo de Benalmádena, a orillas del mar Mediterráneo, nos encontramos con una edificación que destaca sobre todo lo que hay a su alrededor: el Castillo de Bil-Bil.

Castillo de Bil-Bil

Castillo de Bil-Bil

El Castillo de Bil-Bil es una construcción de estilo árabe de color rojo en su exterior y que está decorado con azulejos y bajorelieves que siguen la exquisita tradición nazarí. En el entorno que le rodea, hay unas fuentes y unos jardines de inspiración musulmana dando al enclave una especial belleza y convirtiéndolo en icono de Benalmádena y de la Costa del Sol.

Arcos y detalles del interior del Castillo de Bil-Bil

Arcos y detalles del interior del Castillo de Bil-Bil

La construcción data del año 1927, cuando se comienza el proyecto como una villa de campo para una acaudalada familia de la época. Desde este año hasta 1980, ha tenido varios propietarios. Finalmente es en este año cuando el Ayuntamiento de Benalmádena adquiere el castillo como equipamiento cultural de la ciudad.

Como pequeña anécdota del lugar, contaros que el Castillo del Bil-Bil es el edificio público donde más bodas civiles se celebran en la provincia de Málaga.

Playa de Santa Ana

Si continuamos caminando, dejando a nuestras espaldas la parte trasera del Castillo de Bil-Bil, nos encontramos con una playa a la que quiero hacer una especial mención: la playa de Santa Ana.

Como ya os conté hace un par de años, las playas de Benalmádena se caracterizan por no tener una arena tan tan fina como las playas de la costa levantiva, cosa que a mi particularmente me gusta por el hecho de no ser esa arena rebelde que se mete hasta en los lugares más insospechados de tu cuerpo. Pues bien, otra cosa que tienen casi todas las playas de la ciudades que rápidamente cubre, no puedes ir entrando de manera progresiva al mar e irte habituando a ella. Teniendo estas dos ideas ya preconcebidas en mente, fuimos un día a pasar nuestro día de playa a la playa de Santa Ana y nuestra sorpresa fue mayúscula.

Lo que hace diferente a esta playa es que tiene esa entrada progresiva que se hecha de menos en el resto de las playas de Benalmádena. Además, cuenta con ese tipo de arena, de grano un pelín más grueso al habitual que hace que, para mi gusto, la playa sea perfecta! Si a estas dos características le sumamos que esta playa tenía una olas perfectas para “luchar” contra ellas, se convierte en una playa de 10, además de divertida! : )

Parque de La Paloma, un oasis de vegetación en Benalmádena

Llevo un par de semanas sin escribir una entrada en el blog y es que… he estado de vacaciones!! Merecidas vacaciones tras el duro año que he dejado a mis espaldas… Y desde luego, vacaciones para cargar las pilas para todo lo que se avecina en los próximos meses : )

Este año, hemos tomado rumbo nuevamente a Benalmádena. Hace un par de años estuvimos tres días allí y me supo a poco. Por ello, nos hemos animado este año a explorar un poco más toda esta zona.

En esta entrada y en las siguientes no voy a contaros otra vez todo lo que ya os conté sobre Benalmádena hace un par de años. Para ello, os dejo aquí el enlace para que lo leais. Solo mencionaros que cómo visitas obligatorias, una noche fuimos a pasear al maravilloso puerto deportivo Puerto Marina (de este lugar ya os hablé también aquí); y otra noche fuimos a Torremolinos, a cenar al Restaurante Casa Juan, parada gastronómica obligatoria para todo tipo de paladares, pero en especial para degustar los platos de “mar” que allí nos ofrecen.

Quiero aprovechar este y los siguentes artículos para contaros sobre otros sitios que hemos descubierto de esta preciosa ciudad de playa y que también se merecen un huequito en mi blog : )

Parque de La Paloma

Paseo de Palmeras, Parque de la Paloma

Paseo de Palmeras, Parque de la Paloma

Benalmádena tiene una cosa que asusta mucho y, si no lo conoces de antemano, puede hacerte pensar que lo que se iba a convertir en un día de playa maravilloso se convierta en un día gris. Hay días en los que amanece nublado e incluso con una niebla profunda que, sinceramente, te quitan las ganas de salir de casa. Pues bien, aprovechando uno de los días que amaneció muy nublado pero en que la temperatura era muy agradable, tomamos rumbo hacia un parque que habíamos visto en Internet: el Parque de La Paloma.

El Parque de La Paloma se esconde en el corazón de Benalmádena Costa y es uno de los parques más bonitos que he visitado. Es un oasis de vegetación de todas las especies que se reparten a lo largo de 20 hectáreas y al que podemos ir andando prácticamente desde cualquier punto de la ciudad.

Lo que más impresiona del parque cuando entras es la cantidad de fauna que te puedes encontrar campando a sus anchas dentro del parque: conejos, loros, palomas, gallinas, gallos… (sí, habéis leído bien); además de haber una zona cercada en la que hay ciervos, cabras y burros.

Burros del Parque de la Paloma

Burros del Parque de la Paloma

Una zona que me gustó mucho fue la zona del lago. Un enorme lago por cuyo perímetro transcurren varios caminos que te permiten dar un agradable paseo disfrutando de la vegetación y los animales presentes en este pequeño ecosistema: patos, cisnes, tortugas…

Lago principal de el Parque de la Paloma

Lago principal de el Parque de la Paloma

Además posee un jardín de cactus y suculentas, muy rico por la cantidad de especies que alberga; un jardín de bambú, el cual rodea un pequeño lago también muy tranquilo y más íntimo.

Jardín de Cactus y Suculentas

Jardín de Cactus y Suculentas

Es la primera vez que visito el parque, pero para mi ya se ha convertido en un lugar fijo a visitar cada vez que volvamos a Benalmádena : )

Picos de Europa, una zona de Asturias que me enamora :)

Nuestro tercer alto en el camino de la ruta que íbamos siguiendo en Asturias fue una zona que Javi y yo le tenemos mucho cariño: los Picos de Europa.

Hace dos años ya nos enamoró esta zona y este año nuevamente nos ha dejado impresionados la naturaleza que envuelve toda la zona.

Casa de aldea El CaserónEn esta zona, nos alojamos durante dos noches en una casa de aldea llamada El Caserón. Dicho alojamiento estaba situado en Soto de Cangas. Con nuestra estancia aquí, supimos el verdadero significado del distintivo Casa de Aldea que se le da a muchos de los alojamientos que están en esta zona: viviendas autónomas e independientes, cuyas características son propias de la arquitectura tradicional asturiana de la zona, en las que se proporcione el servicio de alojamiento y adicionalmente, otros servicios complementarios.

En El Caserón, hasta los más mínimos detalles estaban perfectamente cuidados para que la estancia de los huéspedes fuese tranquila y placentera: detalles de madera y tonos marrones que te transportaban al más profundo sentido rural. Sentías crujir la madera bajo tus pies en cada paso que dabas, pequeño detalle que a la vez te hacía situarte dentro del entorno rural y natural en el que estábamos.

Junto con el alojamiento, pudimos disfrutar también del desayuno, el cual era de tipo buffet y era muy variado: zumos, café, colacao, variedad de tartas y dulces caseros, fruta, verdura… pero sin duda, una de las cosas que más triunfaban en el buffet eran los huevos revueltos con jamón recién hechos por el cocinero con un toque de pimentón… para chuparse los dedos!

El trato por parte del personal de El Caserón, en todo momento fue muy atento, cercano y hospitalario. Siempre dispuestos a aconsejarte y ayudarte a planificar tus rutas, con el fin de que la estancia en ese rinconcito de los Picos de Europa fuese lo más agradable posible.

Entorno de la casa de aldea El Caserón

Entorno de la casa de aldea El Caserón

Los dos días que estuvimos en esta zona, comimos en una casa de comidas que conocimos, nuevamente, a través de TripAdvisor. La casa de comidas se llama Casa Pedro Parrés y está situado en una pequeña aldea a 2 km de Cangas de Onís.

El concepto de cocina típica asturiana está reflejado al completo en este establecimiento, tanto en el lugar en sí, como en la cocina.

Fabada asturiana de Casa Pedro Parrés

El primer día llegamos sobre las 15:30, por lo que tuvimos que esperar unos 10 min hasta que nos pudieron acomodar dentro del salón. Cuando nos sentamos a la mesa ya sentimos que estábamos en un lugar cálido y hogareño. El primer día, yo pedí una ensalada de queso que estaba deliciosa y de segundo unos escalopes con queso de cabrales. La ternera estaba tierna y todo tenía muy buen sabor. Javi se pidió un menú Casa Pedro que estaba compuesto de una fabada que se la sirvieron en una pequeña cazuela y le dijeron que si quería repetir que solo tenía que pedirlo. Y de segundo le pusieron un cachopo que estaba delicioso. De postre pedimos tarta de la abuela que era de chocolate y crema… deliciosa!

El segundo día queríamos ir al acierto seguro y por tanto repetimos. Esta vez los dos pedimos, el menú Casa Pedro, y nuevamente nos quedamos maravillados con los sabores y el cariño con el que se notaba que hacían la comida.

Seguramente que volvamos por esta zona y sin lugar a duda volveremos a esta casa de comidas.

Pinchando en la foto o en este enlace, podéis acceder a la página web del sitio.

Otra de las paradas obligatorias en la zona de los Picos de Europa, fue la visita a la Basílica de Covadonga y todo su entorno. Creo que nunca me dejaré de sorprender al admirar la majestuosidad de todo el conjunto y de cómo todos sus puntos de interés se fusionan con la naturaleza del entorno.

Tengo pendiente escribir una entrada más extensa acerca de este fantástico conjunto monumental y natural… mientras tanto, aquí os dejo una foto:

Basílica de Covadonga (mayo 2016)

Basílica de Covadonga (mayo 2016)

Partiendo de la Basílica de Covadonga y siguiendo una sinuosa carretera, llegamos nuevamente a los Lagos de Covadonga. Nuevamente nos volvió a enamorar por sus paisajes… y por sus vaquitas que están por allí libremente pastando! Una delicia para la vista que nos volvió a enamorar y que jamás me cansaré de visitar cuando viaje a Asturias.

Aquí os dejo el link a la entrada que escribí acerca de esta maravilla de lagos.

Lagos de Covadonga (mayo 2016)

Lagos de Covadonga (mayo 2016)

En esta segunda visita a Asturias, visitamos también un lugar un poco escondido en el entorno de los Lagos de Covadonga. Mi hermana Lorena estuvo allí hace unos meses y me habló del sitio: las Minas de Buferra. Estas minas se encuentran al aire libre y antiguamente se extraía de ellas manganeso. Se dejaron de explotar en el año 1972 y actualmente se conserva como lugar curioso para visitar.

Minas de Buferra

Minas de Buferra

Y en nuestra visita al entorno de los Picos de Europa, no podía faltar la visita obligada a Cangas de Onís, donde la principal atracción turística es su puente romano. Es una pequeña ciudad que jamás me dejará de sorprender y que tiene su especial encanto por estar sumergida en un entorno sin igual.

Cangas de Onís (visita 2016)

Cangas de Onís (visita 2016)

Aquí os dejo el enlace de la entrada que publiqué hace dos años acerca de este precioso pueblo.

Para finalizar nuestra visita a la zona de los Picos de Europa, Javi y yo teníamos una visita obligada a La Escuela, un local que descubrimos en el año 2014 y que ya nos sorprendió por el tamaño de sus hamburguesas… Dos años después quisimos volver por el recuerdo que teníamos y no nos defraudó. Es verdad que íbamos con una idea predefinida y nos entró miedo al pensar que durante dos años habíamos estado “magnificando” las hamburguesas del sitio, pero tras dos años, volvimos y no nos defraudó.

Pedimos dos menús en el que entraban la consumición, patatas estilo deluxe y la hamburguesa. La hamburguesa se podía elegir entre las que había en la carta. Yo me pedí una hamburguesa Dixebra y Javi se pidió una hamburguesa Mala Reputación, ambas al punto. En mi caso, la particularidad de la hamburguesa Dixebra, era el toque a queso de cabrales que tenía, toque que la hacía deliciosa.

Hamburguesa Mala Reputación, La Escuela

Hamburguesa Mala Reputación, La Escuela

En la nuestra primera visita en el año 2014 ya nos sorprendió la relación tamaño-calidad-precio (probablemente porque aquí, en Madrid, estamos acostumbrados a otro tipo de hamburguesas y a precios elevados) y esta vez lo hemos reconfirmado.

Con esta visita podemos decir que La Escuela se ha convertido en una pequeña tradición cada vez que viajamos a Cangas de Onís y la próxima vez que subamos a Asturias, repetiremos 🙂

Gijón

Tras dos magníficos días visitando toda la zona de Cudillero y sus alrededores (ver entradas aquí y aquí), la siguiente parada en nuestra ruta fue en Gijón.

Reconozco que fue Javi quien se encargó de hacer las reservas en los alojamientos en los que nos hospedamos, y fue una gran sorpresa el alojamiento que eligió en Quintueles, al lado de Gijón: el hotel Son de Mar.

El hotel Son de Mar es considerado el hotel más pequeño de España ya que cuenta solo con dos habitaciones. Además de estas dos habitaciones cuenta con otro tipo de alojamientos enfocados a grupos. Cuando llegamos a la parcela donde se situaba el hotel Son de Mar, sentí que estaba transportándome a otro lugar. Ante nosotros teníamos una enorme casa azul que servía a la vez de casa para la dueña y a la vez contenía las dos habitaciones que componían el hotel.

Hotel Son de Mar (fotografía tomada por mi)

Hotel Son de Mar (fotografía tomada por mi)

Cada detalle dentro de la finca estaba perfectamente cuidado: esculturas, flora, vegetación… hasta había cabida para un hórreo, la famosa edificación donde se guarda el grano en tierras asturianas. El entorno donde se situaba este alojamiento no podría haber estado en mejor lugar: el sonido del viento, de los grillos… en definitiva, cerrabas los ojos y estabas sumergido en un entorno donde solo se respiraba paz y tranquilidad.

Lo bonito de este lugar no solamente estaba en el entorno, sino también en los detalles de la habitación en sí. Entramos y nuestra habitación tenía dos plantas: una primera planta donde estaba la cama, el baño y una pequeña sala de estar; todo con un estilo italiano y marinero. Si subíamos por una escaleritas a la planta de arriba, había una pequeña zona habilitada con un sofá, una estantería llena de libros y una luz tenue que invitaba a la reflexión y a la lectura.

Todo el conjunto en sí: el entorno, la parcela perfectamente cuidada, la habitación; hacían del hotel Son de Mar un lugar mágico. Es de estos lugares en los que se te pasa por la cabeza dejarlo todo y comprar un pequeño terreno para dedicarte a un negocio de este calibre donde disfrutar del entorno y sobre todo ver disfrutar a tus huéspedes con lo que con tanto cariño has construido.

Hotel Son de Mar, su entono (fotografía tomada por mi)

Hotel Son de Mar, su entono (fotografía tomada por mi)

Desde el primer momento, el trato por parte de la dueña fue de 10. Nos facilitó un mapa de todo Asturias donde señalaba los principales puntos turísticos que podíamos visitar y también nos recomendó un sitio donde cenar en Gijón que os contaré unas líneas más abajo. Cuando nos fuimos del hotel, le dije a la dueña que cuidase ese sitio porque era una maravilla, que tenía un trocito de paraíso en Asturias 🙂 A su vez, ésta nos regaló un precioso marcapáginas que rezaba la siguiente frase, la cual define a la perfección al hotel Son de Mar:

“La acogida de la casa es entonces tan completa que lo que se ve desde la ventana pertenece a la casa también”

Después de acomodarnos en el alojamiento, decidimos pasar la tarde en Gijón. Aún tenía en la mente algunas imágenes del paseo marítimo de Gijón de cuando estuve con mis padres cuando apenas tenía 6 años, pero esas imágenes estaban bien grabadas ya que en este viaje pude reconfirmar todos mis recuerdos.

Aparcamos el coche en el parking del estadio de fútbol de El Molinón, campo del Sporting de Gijón. Mientras que rodeamos el estadio, el cual en esos momentos estaba vacío, vimos una puerta que estaba abierta… y como Javi tenía muchas ganas de ver el estadio… nos colamos a verlo!

Tras nuestra visita furtiva al estadio, comenzamos a andar por el paseo marítimo de Gijón, concretamente por la Playa de San Lorenzo, disfrutando del sonido del mar y la suave brisa que sentíamos en la cara. La sensación de pasear por la playa con una chaquetita de entretiempo es una de las mejores sensaciones que se pueden sentir 🙂

Playa de San Lorenzo

Playa de San Lorenzo

Cuando llegamos al final de este primer paseo marítimo, subimos una pequeña ladera hacia un parque desde el que se podía ver la inmensidad del mar: el parque del Cerro de Santa Catalina. Decir que nosotros culminamos este parque siendo ya de noche por lo que solamente pudimos sentir y ver la oscuridad impenetrable del mar que se extendía ante nosotros.

Monumento Elogio al Horizonte, Gijón

Monumento Elogio al Horizonte, Gijón

Recomendados por la dueña del alojamiento, íbamos buscando en este parque una escultura de hormigón llamada Elogio al Horizonte (Eduardo Chillida), en la cual, si te ponías debajo de ella, los sonidos que podías percibir del mar eran de otra manera. Encontramos la escultura y lo que pudimos oír situados bajo a ella no tiene descripción para los sentidos: parecía que estabas bajo el mar, no se escuchaba otra cosa más que el mar encima de tu cabeza. Un sonido que abruma a cualquiera que ose a ponerse debajo de la escultura. Tras disfrutar un rato de esta nueva percepción sensorial, comenzamos el descenso del parque para andar un poquito más por el Puerto Deportivo de Gijón (Playa de Poniente) camino al lugar donde íbamos a cenar. Según bajábamos por el parque empezó a llover… menuda tromba de agua que cayó! Nos refugiamos debajo de un portal durante un rato pero en vista de que no iba a escampar, decidimos pedir un taxi para llegar a nuestro destino.

Nuestro destino era la sidrería Tierra Astur, recomendado por la dueña del hotel para cenar. Nos dijo que allí podíamos ir a cualquier hora que siempre nos podían servir cenas o comidas, fuese la hora que fuese…

Al llegar, lo primero que nos llamó la atención fue la cuidada decoración del sitio: todo de madera, con botellas de sidra vacías que hacía a la vez de objetos decorativos en el techo, zonas que parecían barricas donde los comensales podían sentarse… Era un sitio que ya gustaba a la vista con solo traspasar el umbral de su puerta.

Sidrería Tierra Astur, Gijón

Sidrería Tierra Astur, Gijón

Cuando nos sentamos en la mesa, nos ofrecieron una extensa carta acompañada con sus respectivas fotografías de los plantos donde, sinceramente, no sabíamos qué elegir para cenar porque todo tenía una pinta deliciosa. Finalmente, tras consultar con uno de los camareros, optamos por pedir unas setas al cabrales y una parrillada de carne [¿de qué estaba compuesta la parrillada?].

A duras penas pudimos con los dos platos… y eso que nos dejamos aconsejar, sobre todo a lo que en cantidades se refiere! Pero todo estaba delicioso y de una calidad y sabor digna de Asturias. Aun habiendo acabado llenos, pudimos hacer un pequeño hueco en el estómago para probar uno de sus postres: [nombre del postre y descripción]

Nuevamente, la relación calidad-precio nos dejó con un muy buen sabor de boca puesto que por unos 40€ entre los dos cenamos como reyes.

A continuación os dejo el enlace a la página del sitio. Como podéis ver, tienen establecimientos en otras ciudades asturianas por lo que si tenéis oportunidad, no dejéis de visitarlos… Acierto seguro!

Cudillero II

Tras pasar nuestro primer día en Cudillero, acudimos agotados a la pensión donde nos alojábamos, la Pensión Álvaro. Nos alojamos allí a sabiendas que no estaba en el centro de Cudillero pero fue una elección muy acertada y cuya relación calidad-precio nos dejó un buen sabor de boca. Nos dieron una habitación normal con un baño completo. El desayuno que ofrecía el alojamiento, por 3€ era aceptable. Consistía en café/colacao, zumo de naranja y dos tostadas que podían ser con mantequilla y mermelada o con aceite y tomate. Además, nos sirvieron en los dos desayunos unas rosquillas caseras que estaban deliciosas 🙂

El trato por parte del personal de la pensión fue excepcional. Es verdad que eran las mismas camareras de pisos las que se encargaban no solo de las habitaciones sino también de los desayunos por lo que alguna vez tardaban un poquito más de la cuenta. Decir de ellas que siempre se disculpaban y tenían una sonrisa en la boca.

Como ya he comentado, la relación calidad-precio era lo que nos hizo decidirnos por los comentarios que habíamos leído. 33€ noche / dos personas, por lo que lo esto lo hizo aún más interesante a la hora de valorarlo como opción.

Aquí os dejo el enlace a TripAdvisor de la Pensión Álvaro.

A la mañana siguiente nos dispusimos a recorrer la geografía de Cudillero y alrededores. Sin darnos cuenta fuimos a parar a la Playa de la Concha de Artedo. El nombre de la playa hace honor a la forma que esta tiene y es una de las playas en la que he visto que la fusión de vegetación, mar y arena están en perfecta armonía: mirabas hacia adelante y veías una gran extensión de arena que finalizaba en el frío mar Cantábrico; mirabas hacia detrás y tenías una gran vegetación verde que casi te atrapaba.

Playa de la Concha de Artedo

Playa de la Concha de Artedo (fotografía echa por mi)

A espaldas de la Playa de la Concha de Artedo

A espaldas de la Playa de la Concha de Artedo (fotografía echa por mi)

Tras la visita a esta preciosa playa, nos encaminamos hacia el Cabo Vidio, concretamente al lugar donde se encontraba un faro con el mismo nombre. Quiero intentar definir este lugar, pero toda definición se me va a quedar corta… El Cabo Vidio es lugar de una gran belleza natural pero a la vez impone respeto. La edificación del Faro Vidio podía ser rodeada caminando por un sendero que discurría, sin protección, por el acantilado que lo sostenía. De ahí el respeto que me daba el lugar. No obstante, las vistas desde este lugar eran increíbles: unos acantilados que te dejaban sin aire rodeados de un mar azul turquesa y además, como era primavera la época en la que fuimos, estaba rodeado de preciosas flores amarillas haciendo del Cabo Vidio un lugar que no hay que dejar de visitar.

Vistas desde el Cabo Vidio

Vistas desde el Cabo Vidio (fotografía echa por mi)

Vista de los acantilados del Cabo Vidio

Vista de los acantilados del Cabo Vidio (fotografía echa por mi)

Otro lugar a unos 10 kilómetros del Cabo Vidio y que me enamoró desde el primer momento que lo vi, fue la Playa del Silencio. El nombre de esta playa tiene bien merecido este nombre ya que para acceder a la misma, hay que dejar el coche aparcado y andar por unos senderos y por unas escaleras muy empinadas de piedra. Pero cuando por fin pones el pie en la arena de esa playa, te das cuenta de que el camino recorrido ha merecido la pena. El agua de esta playa era azul turquesa y estaba escondida entre grandes acantilados. En uno de estos acantilados, se habían formado pequeñas cuevas y arcos, haciendo del lugar un lugar mágico. No obstante, la guinda del pastel la ponía el sonido que se podía escuchar… La orilla de esta playa estaba llena de guijarros y cantos rodados por la erosión del mar, de tal manera que cada vez que las olas iban y venían estos cantos se movían, haciendo un sonido muy peculiar pero que a la vez trasmitía paz y tranquilidad. Javi y yo estuvimos un buen rato en esta playa… quería que no se me olvidase ningún detalle de la misma, emborrachar a mis sentidos con la magnificencia natural que había a mi alrededor…

Playa del Silencio

Playa del Silencio (fotografía echa por mi)

Por la noche, tras un día agotador, a la hora de cenar nos encontramos de nuevo visitando la página de TripAdvisor para acertar con el lugar donde cenar. De este modo, fuimos a parar a Casa Julio. Sin lugar a dudas, el puesto que tiene en TripAdvisor y la reputación que tiene es porque se lo merece! Desde el momento en el que entramos, el trato por parte del personal fue Escanciador eléctrico de Casa Juliode 10. En especial por la camarera la cual nos ayudó a elegir los platos para cenar ya que era nuestra segunda noche en territorio asturiano y todavía andábamos un poco “desorientados”, gastronómicamente hablando.  Inicialmente nos íbamos a pedir tres platos de su carta y cuando se lo anunciamos a la camarera nos dijo con una rotundidez aplastante “eso no os lo vais a comer”. Lo decía por el tamaño de las raciones y esa rotundidez nos hizo decidirnos por pedirnos una sidra, media ración de croquetas de picadillo de chorizo y un cachopo de cecina y queso vidiago. Menos mal que le hicimos caso a la camarera… El cachopo era como un brazo de largo y todo ello acompañado de patatas y ensalada. A duras penas pudimos terminarnos lo que pedimos, pero lo disfrutamos… Estaba todo buenísimo!! En especial el cachopo 😀 Al final logramos hacer hueco para pedirnos un requesón con miel y nueces, también delicioso.

Cachopo de Casa Julio

Cachopo de Casa Julio

Cuando volvamos a Cudillero volveremos a Casa Julio por el trato recibido, pero sobre todo por la relación calidad-precio la cual es de 12.

Os dejo el enlace de TripAdvisor en la que aparece esta crítica que escribí sobre Casa Julio, además de la de muchos otros comensales.

Cudillero I

En primer lugar, quiero pedir perdón a mis lectores por la ausencia de casi 2 meses y medio sin escribir… Estas últimas semanas he andado muy liada y entre unas cosas y otras no he podido dedicarle el tiempo que se merece a mi tan preciado blog…

En este periodo de tiempo, me ha dado tiempo irme de vacaciones una semana en el mes de mayo a uno de los lugares más especiales para mi: Asturias. Pues bien, en esta y en las siguientes entradas quiero contaros acerca de nuestro viaje a esta tierra sin igual 🙂

CudilleroCuando planeamos nuestro viaje a Asturias, tanto Javi como yo teníamos claro que queríamos hacer una ruta por la costa asturiana. Con esto en mente, el primer destino que planificamos para nuestra ruta fue Cudillero.

De siempre habíamos visto en fotografías imágenes de este pueblecito y nos llamaba mucho la atención por los colores vivos que podíamos ver y, desde luego, no nos decepcionó.

Cudillero es un precioso pueblo pesquero que se caracteriza principalmente por los colores de las fachadas de sus casas, su ambiente vivo en cualquier época del año que se visite y sobre todo, por la ergonomía del pueblo: todas sus casas están mirando a la plaza del pueblo, la cual está al lado de la costa. El pueblo es pequeño, pero no por ello pierde encanto 🙂

Barco pesquero, Cudillero (fotografía echa por mi)

Nada más llegar al pueblo y bajar del coche, lo que más nos llamó la atención fue ese olor y sonido a mar, característicos de los pueblos pesqueros. Habíamos cambiado totalmente de registro sensorial: de los olores y sonidos de Madrid a los olores y sonidos de Asturias, concretamente de Cudillero.

Plaza de Cudillero

Tras una primera visita al centro neurálgico del pueblo, nos disponíamos a comer. En cualquier dirección que mirases en Cudillero, había un restaurante donde poder comer. No obstante, optamos por utilizar la aplicación TripAdvisor para guiarnos y fue de esta manera como dimos con el restaurante-sidrería Casa Mari.

El restaurante está un poco escondido de todo el centro y no por ello la comida fue peor. Disfrutamos del menú del día por 12€ y pedimos arroz caldoso con bogavante que nos sirvieron en una fuente para servirnos al gusto. Estaba delicioso y muy bueno para asentar el cuerpo tras el viaje desde Madrid. Luego pedimos cachopo de pollo, el cual era una primera aproximación al famoso cachopo asturiano. Para finalizar, pedimos de postre requesón con miel y nueces que estaba de infarto.

El trato por parte de los camareros que nos sirvieron fue correcto. Por lo que este restaurante lo tendremos en cuenta cuando volvamos a Cudillero.

Podéis ver la crítica que puse al respecto de este lugar en TripAdvisor pinchando aquí.

Por la tarde, teníamos ganas de ver ya alguna playa, así que cogimos el coche a la aventura y fuimos a dar a una playa preciosa: la Playa del Aguilar. Esta playa de 600 metros de longitud, está situada en el fondo de una ensenada y está rodeada de la frondosa vegetación característica de Asturias. Tuvimos la suerte de ver atardecer en dicha playa y el espectáculo de luz y colores que pudimos presenciar no tenían comparación. De hecho, había un par de fotógrafos que estaban intentando inmortalizar con sus cámaras la extrema belleza natural que se podía ver y sentir en ese lugar.

Playa del Aguilar

Playa del Aguilar (fotografía echa por mi)

Por la noche, del mismo modo que nos sucedió por la mañana, cuando quisimos buscar un lugar para cenar no sabíamos dónde ir. Nuevamente, ayudándonos de TripAdvisor, nos encontramos cenando en El Rincón de Berto.

Cena en El Rincón de BertoNada más llegar a El Rincón de Berto, el camarero nos atendió de una manera cercana y con la simpatía característica de la zona. Le pedimos dos cervezas con limón y nos ofreció coger alguna de las tapas que tenía preparadas en la barra. A la hora de cenar, tras un largo rato decidiéndonos, nos decantamos finalmente por dos tortos de rulo de cabra y cecina y por uno de picadillo de matanza… no teníamos palabras para describir lo buenos que estaban! También pedimos una tabla de quesos asturianos la cual venía acompañara de membrillo y frutos secos… una verdadera delicia para los amantes del queso! Salimos muy contentos de El Rincón de Berto, primero por el trato recibido y segundo por la relación calidad-precio que pudimos encontrar.

Sin lugar a dudas, este es otro de los rinconcitos que tendremos en cuenta si volvemos a Cudillero.

Nuevamente, os dejo la crítica que puse al respecto de este lugar en TripAdvisor junto con la opinión de otros comensales que han disfrutado del lugar.

En la siguiente entrada, os seguiré contando nuestro viaje en esta etapa visitando Cudillero.