Pintando mandalas

Desde hacía tiempo, había querido introducir en mi vida un hábito sobre el que había leído y solo decían cosas buenas de ello: pintar mandalas. Entre las cosas buenas que había leído sobre ello, la principal que me llamaba la atención era la relajación y el abstraerse de todo para focalizarse en la labor de pintar.

¿Qué son los mandalas?

Los mandalas son representaciones del cosmos, con una utilidad espiritual o ritual. Son la forma en que el budismo y el hinduismo dibujan el universo.

El doctor Carl Jung, investigó acerca del efecto curativo que poseen las imágenes circulares en el alma. Él planteó que pintar mandalas ofrece tranquilidad y sosiego, tanto a las personas psíquicamente sanas como a los enfermos.

Determinó que el pintar un mandala nos hace pasar por tres fases:

1. Estimulación: la búsqueda inicial de los colores estimula la mente y la creatividad.

2. Organización: ponemos orden a nuestras ideas y decidimos el orden que se quiere dar al conjunto del mandala.

3. Liberación: la contemplación final del mandala ayuda a la meditación y nuestra cabeza descansa.

Entre los muchos beneficios que podemos encontrar en esta técnica sagrada están los siguientes:

  • Relajación ante la ansiedad, la angustia y el estrés.
  • Ayuda a combatir el insomnio y la depresión.
  • Mejora la paciencia, el autoestima y la memoria.
  • Tiende a centrarnos y a devolvernos al momento presente. Al aquí y ahora.
  • Favorece la concentración interior. Dirige la mirada hacia lo esencial e importante.
  • Flexibiliza nuestra manera de pensar y enfrentar los problemas.
  • Nos da la oportunidad de encontrar un espacio y un tiempo para nosotros mismos y poderlo disfrutar en perfecta armonía.

Mi técnica y experiencia pintando mandalas

Las Navidades pasadas mi hermana, sabiendo que andaba detrás de un libro de mandalas para colorear, me regaló un libro lleno de imágenes para que me iniciase en este maravilloso mundo. El libro se llama Mandalas y otros dibujos budistas para colorear y os dejo a continuación la reseña:

Título: Mandalas y otros dibujos budistas para colorear
Editorial: Planeta
ISBN: 9788408136088

Más tarde, mis compañeras del trabajo me regalaron otro cuaderno para pintar mandalas, este de la tienda Tiger. Este cuaderno también tiene unas láminas preciosas para colorear.

La primera elección a la que tuve que hacer frente era elegir el tipo de material con el que quería llenar de color las figuras. Yo he elegido para pintar mis mandalas los lápices de madera. No obstante, se pueden pintar con otros tipos de materiales: acrílicos, acuarelas, tizas, rotuladores… Por ello, no descarto en un futuro usar otro material para darle color a tan preciosas figuras.

Otro punto que es muy importante a la hora de pintar mandalas es buscar un lugar tranquilo, iluminado y aislado en el hogar para sentirnos relajados y sin más preocupaciones que la de lograr el dibujo. Además de esto, yo suelo ambientar la habitación donde voy a estar con música instrumental que invite a la relajación.

La elección del mandala que vamos a pintar también es importante. Su elección debe ser algo personal. Debemos guiarnos por la intuición y elegir uno que atraiga nuestra atención. Con el paso del tiempo, podemos elegir mandalas más grandes e incluso murales.

Uno de los puntos más relevantes a tener en cuenta a la hora de pintar estas figuras es disponer en forma de abanico los diferentes colores. Hay que observar el dibujo en blanco y dejar que los colores lo vayan llenando en nuestra mente.

Profundizando en lecturas sobre esta técnica y tras mi propia experiencia, los mandalas se pueden colorear de dos posibles maneras dependiendo de la finalidad que queremos obtener al pintarlo:

  • Si lo que queremos es mostrar cómo nos sentimos, empezaremos a colorear de dentro hacia los bordes.
  • Si lo que pretendemos es centrarnos, aclararnos la mente, lo haremos de fuera hacia dentro.

Siempre se debe empezar a pintar el mandala con el color que más nos haya atraído y no hay que razonar los colores que se van eligiendo a continuación, solo centrarnos en colorear y dejar que los colores surjan por sí solos. De este modo, una vez acabado, podremos interpretar a través del mandala nuestro estado anímico.

Hay quien dice que un mandala hay que empezarlo y finalizarlo en la misma sesión. Eso es bueno en el sentido de que durante la pintura de un mandala, realmente se estamos llevando a cabo una técnica de meditación en el que dejamos fluir nuestra energía, sentimientos y pensamientos dentro del mandala en forma de colores y trazos. Si dejamos de pintar durante unos minutos, horas o días, ya no se tendrán las mismas energía, sentimientos y pensamientos que en el momento en el que empezamos.

No obstante, lo más importante es lo que le funcione a cada uno. Empezar y terminarlo en la misma sesión, empezarlo y terminarlo en diferentes sesiones, pintar varios mandalas a la vez, pintar en casa, en el transporte público… Lo importante es sentir que se está haciendo bien porque eso significa que está funcionando. No importa lo que digan los textos, sino la experiencia que obtengamos de ello.

Cuando se finaliza de pintar un mandala, vemos que una imagen que estaba en blanco y negro, ahora está totalmente llena de color. En ese momento se puede ver una representación de nuestro estado de ánimo, la combinación de nuestro estado interior en relación con el mundo exterior.

A lo largo de la lectura de este artículo has podido ver la fotografía de tres de los mandalas que he pintado. La verdad, que es una gran satisfacción lo que se siente cuando finalizas uno de estos dibujos y ves todo relleno de color.

Si te has decidido a indagar dentro del maravilloso mundo de pintar mandalas, es importante dedicarle un rato a la semana a esta forma de meditar. Los beneficios que hay derivados de esta práctica son numerosos, además de permitirnos encontrarnos con nosotros mismos y dedicarnos en tiempo y espacio a unos momentos que son solo para nosotros.

¿Habéis pintado alguna vez un mandala? ¿Conociais esta forma de meditación? ¿Qué técnica usáis vosotros?

Referencias:

Que se joda el viento

Hay veces en las que tenemos que luchar contra viento y marea por lo que queremos, por esos sentimientos que, en ocasiones, están escondidos en lo más hondo de nuestro ser… latentes y esperando a que seamos valientes para sacarlos a flote.

Muchas veces nos topamos con miles de dudas… Fundadas o no fundadas… No lo sé… Pero son en estos casos cuando tenemos que dejarnos llevar por nuestra intuición, desprendernos de esa coraza que el pasado ha ido forjando a nuestro alrededor, y coger esa mano tendida que nos espera al final del camino… mano que seguramente está temblorosa, también con miedos, con inseguridades, pero a la vez deseosa de sentirnos y de ver en nuestros ojos ese rayo de luz que le haga creer en todo aquello en lo que dejó de creer…

Y al coger esa mano tendida que nos estaba esperando, somos conscientes de que todo lo demas no importa. Solo importa ese momento, ese segundo con esa persona que te transporta con una sola mirada a un lugar donde los únicos protagonistas sois vosotros dos.

Que se joda el viento – Marea

Buscando el invierno…

Invierno… estación tan conocida pero que en los últimos años nos está sorprendiendo con su extraño comportamiento. Invierno… últimamente tan tardío, pero que cuando llega dejan su esencia hasta muy bien entrada la primavera.

Mis abuelas y mis padres siempre me han dicho que los inviernos ya no son lo que eran. De toda la vida yo le he escuchado a mi abuela paterna que recuerda nevadas de dejar incluso aislado el pueblo, San Juan del Molinillo, en Ávila… ¿Ahora? Los inviernos llegan tarde, pero cuando llegan, muestran en muchas ocasiones, su cara más dura.

Apenas estamos pasando por los últimos días de invierno y no quiero que éste termine sin brindarle unas palabras a propósito de una salida que hicimos Javi y yo el pasado día 6 de marzo.

Decidimos subir al Puerto de Cotos, al lado de Navacerrada, a pasar el día. Nos gusta subir en invierno, con el frío, y disfrutar de la Naturaleza en su máximo esplendor que nos regala Madrid en esta época. Hacia buen tiempo y, sabiendo de antemano que habría mucho tráfico, nos encaminamos para estar allí a las 8:00 de la mañana.

Ya de camino con el coche, pudimos prever lo que nos esperaba en la cima puesto que, a partir de los 1.300 metros de altura, una niebla densa no nos dejaba ver más allá del quitamiedos de la carretera.

Winter road

Conduciendo entre el invierno

Y llegamos a nuestro destino. Siempre nos gusta hacer un alto en Venta Marcelino, donde en esta ocasión pudimos disfrutar de un riquísimo desayuno compuesto por café con leche y tostadas con aceite y tomate. Todo esto, al calor de la chimenea que durante los meses de frío siempre está crepitando para el disfrute de todos los osados que subimos hasta allí.

Día de nieve

Se me hace extraño aún hacerme a la idea de que haya podido estar en un entorno que en invierno no tiene nada que envidiar a cualquier paisaje canadiense que podamos imaginar: los árboles cubiertos hasta arriba de nieve con cientos de carámbanos colgando de sus ramas, o estos mismos carámbanos colgando de los tejados de los edificios, grosores de hasta 40 cm de nieve en algunas zonas, un frío polar que hacía honor a esta época del año, niebla profunda que hacía desaparecer a los más intrépidos que se lanzaban en trineo… Sin duda alguna, el perfecto escenario para un día de nieve donde el color principal era el blanco y las personas, por fin, encontramos ese trocito de invierno que tanto anhelábamos.

Senderos de invierno

Reconozco que hubo un rato en el que pasamos mucho frío, pero mereció la pena ya que nunca había presenciado una estampa que pudiese definir de una manera tan gráfica lo que es el invierno.

Bosque en invierno

Por todo ello, quiero compartir con vosotros todas las fotografías que tomé en este día de nieve y que podéis ver a lo largo de esta entrada… Y decidme, ¿quién se imaginaría que una estampa así se pudiese encontrar en la Sierra de Madrid?

Bosque nevado

Refugio invernal

Día de nieve

 Os dejo también aquí el enlace a mi albúm “Invierno” de Flickr.

Nuevo año, nuevos objetivos

Ya han pasado las fiestas de Navidad y ya estamos nuevamente inmersos en el día a día… parece que hasta que no pasa el fin de semana de después del día de Reyes, no somos conscientes de que las fiestas han pasado y que es momento de emprender con ganas e ilusión el nuevo año.

Muchos somos los que con el nuevo año nos proponemos nuevas metas y objetivos y, como ya hice hace un par de años,  a mi me gusta dejarlo aquí plasmado… Creo que el simple hecho de dejar escrito en algún lugar nuestras metas, hacen que nos comprometamos más con ellas. Y si ya es en un blog con varios cientos de lectores, hace que el compromiso con nuestros objetivos sea aún mas fuerte : )

Este año, mis objetivos los he querido dividir en dos grandes bloques:

Objetivos de Vida Saludable: desde hace mucho tiempo, intento llevar un estilo de vida mas saludable. Y lo he conseguido en muchos aspectos : ) este año quiero afianzar esos objetivos convirtiéndolos en hábitos sólidos. Entre estos objetivos, están los seis siguientes:

  • Organizar todos los domingos el menú semanal. Con el poco tiempo del que dispongo, muchas veces no organizo bien las comidas que hago y para que mi menú sea completo, he decidido organizarlo todos los domingos.
  • Lunes Sin Carne (Meet Free Mondays). Hay un movimiento mundialmente extendido que quiere concienciar a las personas para mejorar la salud y ayudar al planeta. Os contaré un poquito más sobre este movimiento en los próximos días.
  • Dejar de comer pan. Si, muchos pensarán que comer un poco de pan es bueno. Lo sé. Pero lo que yo tengo con el pan es verdadero vicio. Mi solución es dejarlo totalmente y comer biscotes integrales, más controlables y que no me “llaman” tanto como el pan.
  • Beber dos litros de agua al día. Hay días que si lo consigo y días que no. Por ello, me he fijado el objetivo diario de beber esta cantidad de agua y hacer de ello un hábito.
  • Mejorar como runner. Sí, en los dos últimos año he conseguido correr varias carreras de entre 5 y 6 kilómetros pero quiero ir más allá. Por ello, voy a empezar a correr más a menudo (además de entrenar en el gimnasio) ya que me encantaría a finales de año poder correr la San Silvestre de Madrid : )
  • Deporte 4/5 días a la semana. Ya he conseguido el hábito de ir 4 días a la semana… y es que si no voy 4 días no me siento bien! Ahora quiero aumentar mi media semana y quiero intentar ir 5 días a la semana.

Otros Objetivos: obviamente, no quiero dejar en el tintero otros objetivos que quiero ir cumpliendo poco a poco a lo largo del año.

  • Leer 20 libros este año. Este año pasado me he leído 16 a si que este año, me propongo leer 4 libros más!
  • Quedar con amigos que hace mucho que no veo. Voy a sacar tiempo de debajo de las piedras para poder quedar con todas esas personas que no puedo ver todos los días pero que tengo muchísimas ganas de ver.
  • Viajar. De este año no pasa el viajar más. Viajar es una manera de crecer cómo persona, de conocer nuevos lugares y de meternos en otras culturas.
  • Cuidar de mi familia. Por que ellos lo son todo para mi y porque se merecen que les cuide y les haga reir todos los días.
  • Hacer más salidas y excursiones culturales. Conocer museos, lugares históricos… Hay que enriquecer el coco!
  • Sonreír todos los días : )

Aquí os dejo una pequeña infografía que he creado con mis propósitos de 2016 para tenerlos de una manera más gráfica y clara en mi día a día 🙂

Propositos_2016

Y vosotros, ¿qué propósitos os habéis fijado para este año?

… Y Rozar Contigo

A veces el cuerpo nos pide detenernos, respirar hondo y evadir la mente… Desconectar del día a día, del momento en el que vivimos… dejarnos llevar por esa persona que nos envuelve y que nos hace ver las cosas de otro modo… Esa persona que nos sirve de inspiración, que nos da ese empujón, esa confianza plena en nosotros, ese aliento que nos falta para llegar al sitio en el que queremos estar…

A veces nos sumergimos tanto en el día a día, con las mil y una cosas que nos mantienen ocupados, que nos olvidamos de pequeñas cosas que son importantes… Cosas, en ocasiones insignificantes pero que son las que al fin y al cabo nos mueven. Una caricia, un gesto, una mirada, un roce…  Son esas pequeñas cosas las que nos reviven, las que nos hacen soñar, las que nos hacen ser lo que somos, las que nos dotan de la esencia humana que, en más ocasiones de las que nos gustaría, dejamos olvidada en algún rincón de nuestra ajetreado día a día…

… Y Rozar Contigo ~ Robe

Retomando el blog

BlogLo reconozco: parece que he desaparecido de la faz de la Tierra ya que desde hace algo más de tres meses no blogueo…

Y no he blogueado no porque no quiera, si no porque he estado inmersa en estudiar para la última asignatura que me faltaba para acabar y terminar (por fin) el Proyecto Fin de Carrera. Tan inmersa he estado con todo esto que había llegado al punto de encender sólo el ordenador para lidiar con las tareas que tenía de la Universidad.

Este lunes pasado ha sido el examen de esta última asignatura y, aunque aún no me han comunicado si he aprobado o no, he decidido poco a poco ir retomando el blog… Hecho mucho de menos el escribir, el expresarme con palabras escritas y, sobre todo, dejar constancia de cosas que he vivido, lugares que he visto, experiencias… cómo venía haciendo hasta ahora.

Hasta que no he estado un tiempo sin escribir, no me he dado cuenta de lo que realmente me gusta dedicarle tiempo al blog. Me relaja escribir y me ayuda a plasmar sentimientos, ideas, etc. que a lo mejor con palabras habladas cuesta un poco más…

A si que sin más preámbulos, a partir de hoy me volveréis a ver de nuevo por aquí, escribiendo sobre mil y una cosas 🙂

 

Piccadilly Circus hecho puzzle :)

Me quiero aventurar y pensar que la mayoría de la gente que me conoce sabe que una ciudad que me vuelve loca loquísima es Londres. Tengo mi habitación decorada con cosas y cuadros de Londres, me encanta la cultura londinense, su historia, sus iconos… así que cuando la gente quiere hacerme un regalo y se queda sin ideas, recurre al “mundo londinense” porque sabe que sí o sí va a acertar : )

Una persona que me conoce mucho, mi hermana, me regaló para mi cumpleaños un maravilloso puzzle de 1.000 piezas de uno de los lugares más emblemáticos de Londres: Piccadilly Circus. Uno de los objetivos que tenía para este verano era hacer este puzzle tan maravilloso y hoy, para despedirme de la temporada estival, por fin lo he acabado. Ayer tenía tiempo libre por la tarde y me senté a colocar algunas piezas… y esto es un vicio!! colocas una, te picas y colocas otra… me dieron las mil haciendo el puzzle!! Como ya era muy tarde, me fui a la cama y hoy, después de desayunar, me he puesto otro ratito y por fin lo he acabado!!

Os dejo a continuación cómo ha quedado el puzzle porque es una verdadera maravilla : )

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¡¡ Feliz domingo!!