Gijón

Tras dos magníficos días visitando toda la zona de Cudillero y sus alrededores (ver entradas aquí y aquí), la siguiente parada en nuestra ruta fue en Gijón.

Reconozco que fue Javi quien se encargó de hacer las reservas en los alojamientos en los que nos hospedamos, y fue una gran sorpresa el alojamiento que eligió en Quintueles, al lado de Gijón: el hotel Son de Mar.

El hotel Son de Mar es considerado el hotel más pequeño de España ya que cuenta solo con dos habitaciones. Además de estas dos habitaciones cuenta con otro tipo de alojamientos enfocados a grupos. Cuando llegamos a la parcela donde se situaba el hotel Son de Mar, sentí que estaba transportándome a otro lugar. Ante nosotros teníamos una enorme casa azul que servía a la vez de casa para la dueña y a la vez contenía las dos habitaciones que componían el hotel.

Hotel Son de Mar (fotografía tomada por mi)

Hotel Son de Mar (fotografía tomada por mi)

Cada detalle dentro de la finca estaba perfectamente cuidado: esculturas, flora, vegetación… hasta había cabida para un hórreo, la famosa edificación donde se guarda el grano en tierras asturianas. El entorno donde se situaba este alojamiento no podría haber estado en mejor lugar: el sonido del viento, de los grillos… en definitiva, cerrabas los ojos y estabas sumergido en un entorno donde solo se respiraba paz y tranquilidad.

Lo bonito de este lugar no solamente estaba en el entorno, sino también en los detalles de la habitación en sí. Entramos y nuestra habitación tenía dos plantas: una primera planta donde estaba la cama, el baño y una pequeña sala de estar; todo con un estilo italiano y marinero. Si subíamos por una escaleritas a la planta de arriba, había una pequeña zona habilitada con un sofá, una estantería llena de libros y una luz tenue que invitaba a la reflexión y a la lectura.

Todo el conjunto en sí: el entorno, la parcela perfectamente cuidada, la habitación; hacían del hotel Son de Mar un lugar mágico. Es de estos lugares en los que se te pasa por la cabeza dejarlo todo y comprar un pequeño terreno para dedicarte a un negocio de este calibre donde disfrutar del entorno y sobre todo ver disfrutar a tus huéspedes con lo que con tanto cariño has construido.

Hotel Son de Mar, su entono (fotografía tomada por mi)

Hotel Son de Mar, su entono (fotografía tomada por mi)

Desde el primer momento, el trato por parte de la dueña fue de 10. Nos facilitó un mapa de todo Asturias donde señalaba los principales puntos turísticos que podíamos visitar y también nos recomendó un sitio donde cenar en Gijón que os contaré unas líneas más abajo. Cuando nos fuimos del hotel, le dije a la dueña que cuidase ese sitio porque era una maravilla, que tenía un trocito de paraíso en Asturias 🙂 A su vez, ésta nos regaló un precioso marcapáginas que rezaba la siguiente frase, la cual define a la perfección al hotel Son de Mar:

“La acogida de la casa es entonces tan completa que lo que se ve desde la ventana pertenece a la casa también”

Después de acomodarnos en el alojamiento, decidimos pasar la tarde en Gijón. Aún tenía en la mente algunas imágenes del paseo marítimo de Gijón de cuando estuve con mis padres cuando apenas tenía 6 años, pero esas imágenes estaban bien grabadas ya que en este viaje pude reconfirmar todos mis recuerdos.

Aparcamos el coche en el parking del estadio de fútbol de El Molinón, campo del Sporting de Gijón. Mientras que rodeamos el estadio, el cual en esos momentos estaba vacío, vimos una puerta que estaba abierta… y como Javi tenía muchas ganas de ver el estadio… nos colamos a verlo!

Tras nuestra visita furtiva al estadio, comenzamos a andar por el paseo marítimo de Gijón, concretamente por la Playa de San Lorenzo, disfrutando del sonido del mar y la suave brisa que sentíamos en la cara. La sensación de pasear por la playa con una chaquetita de entretiempo es una de las mejores sensaciones que se pueden sentir 🙂

Playa de San Lorenzo

Playa de San Lorenzo

Cuando llegamos al final de este primer paseo marítimo, subimos una pequeña ladera hacia un parque desde el que se podía ver la inmensidad del mar: el parque del Cerro de Santa Catalina. Decir que nosotros culminamos este parque siendo ya de noche por lo que solamente pudimos sentir y ver la oscuridad impenetrable del mar que se extendía ante nosotros.

Monumento Elogio al Horizonte, Gijón

Monumento Elogio al Horizonte, Gijón

Recomendados por la dueña del alojamiento, íbamos buscando en este parque una escultura de hormigón llamada Elogio al Horizonte (Eduardo Chillida), en la cual, si te ponías debajo de ella, los sonidos que podías percibir del mar eran de otra manera. Encontramos la escultura y lo que pudimos oír situados bajo a ella no tiene descripción para los sentidos: parecía que estabas bajo el mar, no se escuchaba otra cosa más que el mar encima de tu cabeza. Un sonido que abruma a cualquiera que ose a ponerse debajo de la escultura. Tras disfrutar un rato de esta nueva percepción sensorial, comenzamos el descenso del parque para andar un poquito más por el Puerto Deportivo de Gijón (Playa de Poniente) camino al lugar donde íbamos a cenar. Según bajábamos por el parque empezó a llover… menuda tromba de agua que cayó! Nos refugiamos debajo de un portal durante un rato pero en vista de que no iba a escampar, decidimos pedir un taxi para llegar a nuestro destino.

Nuestro destino era la sidrería Tierra Astur, recomendado por la dueña del hotel para cenar. Nos dijo que allí podíamos ir a cualquier hora que siempre nos podían servir cenas o comidas, fuese la hora que fuese…

Al llegar, lo primero que nos llamó la atención fue la cuidada decoración del sitio: todo de madera, con botellas de sidra vacías que hacía a la vez de objetos decorativos en el techo, zonas que parecían barricas donde los comensales podían sentarse… Era un sitio que ya gustaba a la vista con solo traspasar el umbral de su puerta.

Sidrería Tierra Astur, Gijón

Sidrería Tierra Astur, Gijón

Cuando nos sentamos en la mesa, nos ofrecieron una extensa carta acompañada con sus respectivas fotografías de los plantos donde, sinceramente, no sabíamos qué elegir para cenar porque todo tenía una pinta deliciosa. Finalmente, tras consultar con uno de los camareros, optamos por pedir unas setas al cabrales y una parrillada de carne [¿de qué estaba compuesta la parrillada?].

A duras penas pudimos con los dos platos… y eso que nos dejamos aconsejar, sobre todo a lo que en cantidades se refiere! Pero todo estaba delicioso y de una calidad y sabor digna de Asturias. Aun habiendo acabado llenos, pudimos hacer un pequeño hueco en el estómago para probar uno de sus postres: [nombre del postre y descripción]

Nuevamente, la relación calidad-precio nos dejó con un muy buen sabor de boca puesto que por unos 40€ entre los dos cenamos como reyes.

A continuación os dejo el enlace a la página del sitio. Como podéis ver, tienen establecimientos en otras ciudades asturianas por lo que si tenéis oportunidad, no dejéis de visitarlos… Acierto seguro!

Cudillero II

Tras pasar nuestro primer día en Cudillero, acudimos agotados a la pensión donde nos alojábamos, la Pensión Álvaro. Nos alojamos allí a sabiendas que no estaba en el centro de Cudillero pero fue una elección muy acertada y cuya relación calidad-precio nos dejó un buen sabor de boca. Nos dieron una habitación normal con un baño completo. El desayuno que ofrecía el alojamiento, por 3€ era aceptable. Consistía en café/colacao, zumo de naranja y dos tostadas que podían ser con mantequilla y mermelada o con aceite y tomate. Además, nos sirvieron en los dos desayunos unas rosquillas caseras que estaban deliciosas 🙂

El trato por parte del personal de la pensión fue excepcional. Es verdad que eran las mismas camareras de pisos las que se encargaban no solo de las habitaciones sino también de los desayunos por lo que alguna vez tardaban un poquito más de la cuenta. Decir de ellas que siempre se disculpaban y tenían una sonrisa en la boca.

Como ya he comentado, la relación calidad-precio era lo que nos hizo decidirnos por los comentarios que habíamos leído. 33€ noche / dos personas, por lo que lo esto lo hizo aún más interesante a la hora de valorarlo como opción.

Aquí os dejo el enlace a TripAdvisor de la Pensión Álvaro.

A la mañana siguiente nos dispusimos a recorrer la geografía de Cudillero y alrededores. Sin darnos cuenta fuimos a parar a la Playa de la Concha de Artedo. El nombre de la playa hace honor a la forma que esta tiene y es una de las playas en la que he visto que la fusión de vegetación, mar y arena están en perfecta armonía: mirabas hacia adelante y veías una gran extensión de arena que finalizaba en el frío mar Cantábrico; mirabas hacia detrás y tenías una gran vegetación verde que casi te atrapaba.

Playa de la Concha de Artedo

Playa de la Concha de Artedo (fotografía echa por mi)

A espaldas de la Playa de la Concha de Artedo

A espaldas de la Playa de la Concha de Artedo (fotografía echa por mi)

Tras la visita a esta preciosa playa, nos encaminamos hacia el Cabo Vidio, concretamente al lugar donde se encontraba un faro con el mismo nombre. Quiero intentar definir este lugar, pero toda definición se me va a quedar corta… El Cabo Vidio es lugar de una gran belleza natural pero a la vez impone respeto. La edificación del Faro Vidio podía ser rodeada caminando por un sendero que discurría, sin protección, por el acantilado que lo sostenía. De ahí el respeto que me daba el lugar. No obstante, las vistas desde este lugar eran increíbles: unos acantilados que te dejaban sin aire rodeados de un mar azul turquesa y además, como era primavera la época en la que fuimos, estaba rodeado de preciosas flores amarillas haciendo del Cabo Vidio un lugar que no hay que dejar de visitar.

Vistas desde el Cabo Vidio

Vistas desde el Cabo Vidio (fotografía echa por mi)

Vista de los acantilados del Cabo Vidio

Vista de los acantilados del Cabo Vidio (fotografía echa por mi)

Otro lugar a unos 10 kilómetros del Cabo Vidio y que me enamoró desde el primer momento que lo vi, fue la Playa del Silencio. El nombre de esta playa tiene bien merecido este nombre ya que para acceder a la misma, hay que dejar el coche aparcado y andar por unos senderos y por unas escaleras muy empinadas de piedra. Pero cuando por fin pones el pie en la arena de esa playa, te das cuenta de que el camino recorrido ha merecido la pena. El agua de esta playa era azul turquesa y estaba escondida entre grandes acantilados. En uno de estos acantilados, se habían formado pequeñas cuevas y arcos, haciendo del lugar un lugar mágico. No obstante, la guinda del pastel la ponía el sonido que se podía escuchar… La orilla de esta playa estaba llena de guijarros y cantos rodados por la erosión del mar, de tal manera que cada vez que las olas iban y venían estos cantos se movían, haciendo un sonido muy peculiar pero que a la vez trasmitía paz y tranquilidad. Javi y yo estuvimos un buen rato en esta playa… quería que no se me olvidase ningún detalle de la misma, emborrachar a mis sentidos con la magnificencia natural que había a mi alrededor…

Playa del Silencio

Playa del Silencio (fotografía echa por mi)

Por la noche, tras un día agotador, a la hora de cenar nos encontramos de nuevo visitando la página de TripAdvisor para acertar con el lugar donde cenar. De este modo, fuimos a parar a Casa Julio. Sin lugar a dudas, el puesto que tiene en TripAdvisor y la reputación que tiene es porque se lo merece! Desde el momento en el que entramos, el trato por parte del personal fue Escanciador eléctrico de Casa Juliode 10. En especial por la camarera la cual nos ayudó a elegir los platos para cenar ya que era nuestra segunda noche en territorio asturiano y todavía andábamos un poco “desorientados”, gastronómicamente hablando.  Inicialmente nos íbamos a pedir tres platos de su carta y cuando se lo anunciamos a la camarera nos dijo con una rotundidez aplastante “eso no os lo vais a comer”. Lo decía por el tamaño de las raciones y esa rotundidez nos hizo decidirnos por pedirnos una sidra, media ración de croquetas de picadillo de chorizo y un cachopo de cecina y queso vidiago. Menos mal que le hicimos caso a la camarera… El cachopo era como un brazo de largo y todo ello acompañado de patatas y ensalada. A duras penas pudimos terminarnos lo que pedimos, pero lo disfrutamos… Estaba todo buenísimo!! En especial el cachopo 😀 Al final logramos hacer hueco para pedirnos un requesón con miel y nueces, también delicioso.

Cachopo de Casa Julio

Cachopo de Casa Julio

Cuando volvamos a Cudillero volveremos a Casa Julio por el trato recibido, pero sobre todo por la relación calidad-precio la cual es de 12.

Os dejo el enlace de TripAdvisor en la que aparece esta crítica que escribí sobre Casa Julio, además de la de muchos otros comensales.

Cudillero I

En primer lugar, quiero pedir perdón a mis lectores por la ausencia de casi 2 meses y medio sin escribir… Estas últimas semanas he andado muy liada y entre unas cosas y otras no he podido dedicarle el tiempo que se merece a mi tan preciado blog…

En este periodo de tiempo, me ha dado tiempo irme de vacaciones una semana en el mes de mayo a uno de los lugares más especiales para mi: Asturias. Pues bien, en esta y en las siguientes entradas quiero contaros acerca de nuestro viaje a esta tierra sin igual 🙂

CudilleroCuando planeamos nuestro viaje a Asturias, tanto Javi como yo teníamos claro que queríamos hacer una ruta por la costa asturiana. Con esto en mente, el primer destino que planificamos para nuestra ruta fue Cudillero.

De siempre habíamos visto en fotografías imágenes de este pueblecito y nos llamaba mucho la atención por los colores vivos que podíamos ver y, desde luego, no nos decepcionó.

Cudillero es un precioso pueblo pesquero que se caracteriza principalmente por los colores de las fachadas de sus casas, su ambiente vivo en cualquier época del año que se visite y sobre todo, por la ergonomía del pueblo: todas sus casas están mirando a la plaza del pueblo, la cual está al lado de la costa. El pueblo es pequeño, pero no por ello pierde encanto 🙂

Barco pesquero, Cudillero (fotografía echa por mi)

Nada más llegar al pueblo y bajar del coche, lo que más nos llamó la atención fue ese olor y sonido a mar, característicos de los pueblos pesqueros. Habíamos cambiado totalmente de registro sensorial: de los olores y sonidos de Madrid a los olores y sonidos de Asturias, concretamente de Cudillero.

Plaza de Cudillero

Tras una primera visita al centro neurálgico del pueblo, nos disponíamos a comer. En cualquier dirección que mirases en Cudillero, había un restaurante donde poder comer. No obstante, optamos por utilizar la aplicación TripAdvisor para guiarnos y fue de esta manera como dimos con el restaurante-sidrería Casa Mari.

El restaurante está un poco escondido de todo el centro y no por ello la comida fue peor. Disfrutamos del menú del día por 12€ y pedimos arroz caldoso con bogavante que nos sirvieron en una fuente para servirnos al gusto. Estaba delicioso y muy bueno para asentar el cuerpo tras el viaje desde Madrid. Luego pedimos cachopo de pollo, el cual era una primera aproximación al famoso cachopo asturiano. Para finalizar, pedimos de postre requesón con miel y nueces que estaba de infarto.

El trato por parte de los camareros que nos sirvieron fue correcto. Por lo que este restaurante lo tendremos en cuenta cuando volvamos a Cudillero.

Podéis ver la crítica que puse al respecto de este lugar en TripAdvisor pinchando aquí.

Por la tarde, teníamos ganas de ver ya alguna playa, así que cogimos el coche a la aventura y fuimos a dar a una playa preciosa: la Playa del Aguilar. Esta playa de 600 metros de longitud, está situada en el fondo de una ensenada y está rodeada de la frondosa vegetación característica de Asturias. Tuvimos la suerte de ver atardecer en dicha playa y el espectáculo de luz y colores que pudimos presenciar no tenían comparación. De hecho, había un par de fotógrafos que estaban intentando inmortalizar con sus cámaras la extrema belleza natural que se podía ver y sentir en ese lugar.

Playa del Aguilar

Playa del Aguilar (fotografía echa por mi)

Por la noche, del mismo modo que nos sucedió por la mañana, cuando quisimos buscar un lugar para cenar no sabíamos dónde ir. Nuevamente, ayudándonos de TripAdvisor, nos encontramos cenando en El Rincón de Berto.

Cena en El Rincón de BertoNada más llegar a El Rincón de Berto, el camarero nos atendió de una manera cercana y con la simpatía característica de la zona. Le pedimos dos cervezas con limón y nos ofreció coger alguna de las tapas que tenía preparadas en la barra. A la hora de cenar, tras un largo rato decidiéndonos, nos decantamos finalmente por dos tortos de rulo de cabra y cecina y por uno de picadillo de matanza… no teníamos palabras para describir lo buenos que estaban! También pedimos una tabla de quesos asturianos la cual venía acompañara de membrillo y frutos secos… una verdadera delicia para los amantes del queso! Salimos muy contentos de El Rincón de Berto, primero por el trato recibido y segundo por la relación calidad-precio que pudimos encontrar.

Sin lugar a dudas, este es otro de los rinconcitos que tendremos en cuenta si volvemos a Cudillero.

Nuevamente, os dejo la crítica que puse al respecto de este lugar en TripAdvisor junto con la opinión de otros comensales que han disfrutado del lugar.

En la siguiente entrada, os seguiré contando nuestro viaje en esta etapa visitando Cudillero.

El Jardín Secreto, Madrid

El Jardín SecretoHace unas semanas estuve con mis amigos en un lugar del que había oído hablar muchas veces pero que aún nunca había estado: El Jardín Secreto en Madrid.

¿Cómo podría definiros este lugar? El Jardín Secreto es una cafetería cuya carta es tan extensa que te puedes tomar desde un té, hasta un café, un delicioso batido, un exótico cóctel o incluso puedes cenar…Yo me pedí una deliciosa Mussaka y de postre un “Orgasmo en Sierra Morena” que consistía en un bizcocho brownie caliente con una bola de helado cubierta de chocolate y sirope de plátano.

Lo que hace especial a este lugar es la conjunción de una carta deliciosa con toda la decoración del local en sí. Su decoración que lo hace un lugar único e irrepetible. Nada más entrar, a través de una luz tenue se puede ver una gran cantidad de objetos a cada cual más rocambolesco que hace del sitio un lugar sin igual. Creo que yo no puedo definirlo de una manera mejor por ello os quiero dejar a lo largo de este artículo fotografías del sitio 🙂

El Jardín Secreto

En su página web cuentan la historia del lugar, la cual me llamó mucho la atención y me gustarían reescribiros un trocito de esa historia:

Cuenta la historia que unas pequeñas criaturas se pararon junto a la puerta azul y observaban a las personas que que pasaban con prisas a su lado ignorando su presencia, solo pendientes de los móviles, los ordenadores, estresados y con relojes que avanzaban a una velocidad de vértigo.

Empujaron la hermosa puerta azul y asomaron por la rendija sus cabezas… Caminaron con asombro para adentrarse en un reino desconocido, atraídos por la luz suave y cálida, los sugerentes colores y el maravilloso olor que despertó todos sus sentidos.

Un muchacho se acercó a ellos y les saludó. Era la primera vez desde que iniciaron su viaje a ese mundo desconocido que se sintieron acogidos y bienvenidos. El joven les acompañó a una hermosa mesita donde les invitó a descansar y reponerse.

Las criaturas tomaron deliciosos manjares cuyos sabores nunca habían probado: bebidas exóticas, dulces, tés, chocolates, tartas… todo iba apareciendo en la mesa mientras las criaturas reían, conversaban y miraban a su alrededor, disfrutando de cada uno de los detalles de ese maravilloso lugar: caracolas, velas, espejos encantados, puertas misteriosas, hermosos pájaros, vegetación, todo era mágico y maravilloso.

El más pequeño preguntó por qué ese lugar no se parecía a ningún otro y el muchacho le contestó que ese sitio era diferente porque era un sueño y había convertido ese sueño en realidad. Un lugar fuera del tiempo, un Jardín Secreto.

Esta ha sido la primera vez que he ido a este lugar y os aseguro que no será el último. Entrar en el Jardín secreto es trasladarse a un lugar totalmente diferente y ajeno al ritmo frenético de una ciudad como Madrid y donde poder evadirse durante un rato de las preocupaciones que nos invaden en nuestro día a día.

El Jardin Secreto

El Jardín Secreto

A continuación os dejo la dirección y la forma de llegar al Jardín Secreto:

Calle Conde Duque, 2. 28015. Madrid.

Como llegar: L2, L3 y L10 (metro Noviciado o Plaza España); y L3 (Ventura Rodríguez)

Que se joda el viento

Hay veces en las que tenemos que luchar contra viento y marea por lo que queremos, por esos sentimientos que, en ocasiones, están escondidos en lo más hondo de nuestro ser… latentes y esperando a que seamos valientes para sacarlos a flote.

Muchas veces nos topamos con miles de dudas… Fundadas o no fundadas… No lo sé… Pero son en estos casos cuando tenemos que dejarnos llevar por nuestra intuición, desprendernos de esa coraza que el pasado ha ido forjando a nuestro alrededor, y coger esa mano tendida que nos espera al final del camino… mano que seguramente está temblorosa, también con miedos, con inseguridades, pero a la vez deseosa de sentirnos y de ver en nuestros ojos ese rayo de luz que le haga creer en todo aquello en lo que dejó de creer…

Y al coger esa mano tendida que nos estaba esperando, somos conscientes de que todo lo demas no importa. Solo importa ese momento, ese segundo con esa persona que te transporta con una sola mirada a un lugar donde los únicos protagonistas sois vosotros dos.

Que se joda el viento – Marea

Buscando el invierno…

Invierno… estación tan conocida pero que en los últimos años nos está sorprendiendo con su extraño comportamiento. Invierno… últimamente tan tardío, pero que cuando llega dejan su esencia hasta muy bien entrada la primavera.

Mis abuelas y mis padres siempre me han dicho que los inviernos ya no son lo que eran. De toda la vida yo le he escuchado a mi abuela paterna que recuerda nevadas de dejar incluso aislado el pueblo, San Juan del Molinillo, en Ávila… ¿Ahora? Los inviernos llegan tarde, pero cuando llegan, muestran en muchas ocasiones, su cara más dura.

Apenas estamos pasando por los últimos días de invierno y no quiero que éste termine sin brindarle unas palabras a propósito de una salida que hicimos Javi y yo el pasado día 6 de marzo.

Decidimos subir al Puerto de Cotos, al lado de Navacerrada, a pasar el día. Nos gusta subir en invierno, con el frío, y disfrutar de la Naturaleza en su máximo esplendor que nos regala Madrid en esta época. Hacia buen tiempo y, sabiendo de antemano que habría mucho tráfico, nos encaminamos para estar allí a las 8:00 de la mañana.

Ya de camino con el coche, pudimos prever lo que nos esperaba en la cima puesto que, a partir de los 1.300 metros de altura, una niebla densa no nos dejaba ver más allá del quitamiedos de la carretera.

Winter road

Conduciendo entre el invierno

Y llegamos a nuestro destino. Siempre nos gusta hacer un alto en Venta Marcelino, donde en esta ocasión pudimos disfrutar de un riquísimo desayuno compuesto por café con leche y tostadas con aceite y tomate. Todo esto, al calor de la chimenea que durante los meses de frío siempre está crepitando para el disfrute de todos los osados que subimos hasta allí.

Día de nieve

Se me hace extraño aún hacerme a la idea de que haya podido estar en un entorno que en invierno no tiene nada que envidiar a cualquier paisaje canadiense que podamos imaginar: los árboles cubiertos hasta arriba de nieve con cientos de carámbanos colgando de sus ramas, o estos mismos carámbanos colgando de los tejados de los edificios, grosores de hasta 40 cm de nieve en algunas zonas, un frío polar que hacía honor a esta época del año, niebla profunda que hacía desaparecer a los más intrépidos que se lanzaban en trineo… Sin duda alguna, el perfecto escenario para un día de nieve donde el color principal era el blanco y las personas, por fin, encontramos ese trocito de invierno que tanto anhelábamos.

Senderos de invierno

Reconozco que hubo un rato en el que pasamos mucho frío, pero mereció la pena ya que nunca había presenciado una estampa que pudiese definir de una manera tan gráfica lo que es el invierno.

Bosque en invierno

Por todo ello, quiero compartir con vosotros todas las fotografías que tomé en este día de nieve y que podéis ver a lo largo de esta entrada… Y decidme, ¿quién se imaginaría que una estampa así se pudiese encontrar en la Sierra de Madrid?

Bosque nevado

Refugio invernal

Día de nieve

 Os dejo también aquí el enlace a mi albúm “Invierno” de Flickr.

Trilogía El Gobernador (The Walking Dead)

El GobernadorHoy os quiero hablar de una serie de libros que me terminé hace unas semanas y que creo que, si sois fans de The Walking Dead al igual que yo, debéis leer. Os hablo de la trilogía de El Gobernador.

En un post anterior que escribí acerca de la serie, hacía una reflexión acerca de la misma y de cómo nos presenta situaciones que nos hacen pensar y cuestionarnos cómo actuaríamos nosotros en situaciones semejantes. Pues bien, cuando estaba terminando de ver la 5ª temporada de la serie, mi amigo Dani me recomendó la trilogía de libros que trata de la historia del siniestro personaje del Gobernador.

No sé si os pasaría a vosotros pero a mí, viendo la serie se me quedaron muchas dudas acerca de este personaje… ¿Cómo una persona podía ser tan retorcida? ¿Qué ha vivido esta persona en su vida para que sea así? Pues estas preguntas nos son respuestas en estos libros.

Esta trilogía está compuesta de tres partes, y la última parte está dividida en dos:

  • El Gobernador
  • Woodbury
  • La Caída del Gobernador (parte 1 y 2)

La trama del libro comienza al poco tiempo de comenzar el apocalipsis zombi y los personajes que aparecen en él solo tienen una norma: sobrevivir. Philip Blake, su hermano Brian, su hija Penny y dos amigos comienzan un largo viaje donde sus mayores temores se materializan en forma de zombies (y en ocasiones no tanto los zombies) y les cambiará la vida para siempre.

WoodburyAlgo que llama mucho la atención a lo largo de toda la historia son las descripciones explícitas de todo lo que se puede observar en la escena, de los olores, sensaciones y sentimientos que los personajes sienten en cada momento… descripciones que en ocasiones resultan un tanto desagradables.

Pero si me tengo que quedar con algo, sin lugar a dudas me quedo con la evolución de dos de los personajes de la trilogía: Philip y su hermano, Brian. Philip Blake es un hombre duro que ha vivido los años previos a la epidemia zombie marcado por la muerte de su esposa. Desde este momento, su mundo gira en torno a su hija Penny, con la cual es el padre más tierno del mundo, pero siempre con esa sangre fría que no le impide matar zombies a diestro y siniestro. Brian Blake es todo lo contrario a su hermano Philip. Es el hermano mayor pero realmente quien cuida y tira de él es Philip. Durante los tres libros se conocen sus pensamientos, sus inquietudes… La evolución de ambos personajes a lo largo de la trilogía es tremenda.

Cuando empiezas a leer los libros, rápido te das cuenta de que no todo lo que gira en torno al personaje de El Gobernador es cómo aparece en la serie. De hecho, algunas escenas de la serie poco tienen que ver con lo que realmente se puede leer en los libros.

A pesar de ello, creo que para los que nos gusta The Walking Dead, la lectura de esta trilogía es obligatoria. Cómo ya comenté en el artículo sobre la serie, esta plasmaba la verdadera naturaleza humana en su afán de sobrevivir. Y estos libros no iban a ser menos… capítulo tras capítulo se puede ver cual egoista es el ser humano ante una situación de esta índole. Mostrando muchas veces la cara mas cruel y a la vez más verdadera sobre lo que somos capaces de hacer para sobrevivir.

La Caída del Gobernador I La Caída del Gobernador II