¿Un café rodeado de gatos? Descubriendo La Gatoteca

¿Te has imaginado alguna vez tomándote un café rodeado de gatos? Pues… deseo concedido! Hoy os quiero hablar de un lugar así: La Gatoteca.

Había oído hablar de La Gatoteca pero hasta el pasado domingo no habíamos tenido tiempo de ir. Y tras nuestra visita… aseguro que ha sido la primera pero no será la única vez que vaya!

La Gatoteca es la sede de una asociación sin ánimo de lucro llamada Abriga que se dedica a ayudar a gatos sin hogar. Colaboran con protectoras y otras asociaciones de España acogiendo en su colonia controlada a gatos adultos, los cuales son más difíciles de que sean adoptados. Los recuperan física y emocionalmente si lo necesitan e intentan encontrarles un hogar definitivo. Mientras ese momento llega, los gatos viven en La Gatoteca como si fuera una gran casa de acogida.

Lo que más destaca del lugar, sin duda, es el servicio permanente de café con gatos. Nosotros reservamos el día de antes ya que en su página web leímos que tenían una aforo máximo y por esto mismo, recomiendan reservar la visita.

Cuando llegamos, lo primero que hicieron fueron contarnos la finalidad de la asociación Abriga, cómo trabajan y las normas básicas del lugar y sobre todo, de interacción con los gatos.

El servicio de cafetería que ofrecen funciona al revés que una cafetería normal: allí lo importante son los gatos y se paga por el tiempo que se pasa con ellos en vez de por la bebida. Ellos te invitan a la primera consumición y, si quieres tomar algo más durante la visita, puedes servirte y dejar una donación. Es una zona de autoservicio, todo es sin alcohol y si alguna bebida está en vaso de cristal, debemos pasarlo a un vaso de plástico para evitar que se caiga y se rompa, lo que es peligroso para los gatos.

Para entrar, nos colocaron una pulsera con la hora a la que entramos por lo que en todo momento nosotros fuimos los que controlamos el tiempo de la visita. El pago lo hicimos al finalizar la visita en función del tiempo que estuvimos con los gatos. Cómo precio orientativo, por media hora son 4€ y por una hora 6€.

Y tras habernos lavado las manos con un jabón especial… entramos en el salón de los gatos. La estancia es como un salón de casa: sofás, pufs, estanterías con libros y juegos de mesa, mesitas bajas y… muchos gatos! Por ello mismo también están sus rascadores, sus bebederos, sus camitas…

Pudimos interactuar con los gatos acariciándolos, jugando con ellos… disfrutando de la tranquilidad que trasmiten los gatos. Y desde luego, de un lugar precioso y muy cuidado donde los gatos esperan a ser adoptados.

Decir también que los voluntarios y personal de La Gatoteca son muy simpáticos, amables y te responden a todas las dudas que te surjan.

Lo importante de La Gatoteca son los gatos, esa es su casa y nosotros somos los visitantes.

Además de poder disfrutar de un maravilloso café con gatos, tienen un pequeño espacio comercial con artículos para gatos y para amantes de los gatos. Yo no me pude resistir y compré una chapa y un imán para la nevera : )

A continuación os dejo algunas fotos que echamos a los preciosos gatos:

   

Si queréis conocer más sobre esta bonita iniciativa y sobre La Gatoteca en general,  os invito a visitar su página web.

Aquí os dejo la dirección del sitio:

Calle Argumosa, 28. 28012. Madrid. (detrás del museo Reina Sofía)
Teléfono: 916.225.831

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El Castillo de Bil-Bil, un trocito de cultura árabe a orillas del Mediterráneo… y una playa muy divertida!

Continuando con los lugares de Benalmádena que hemos podido explorar más a fondo en nuestro viaje vacacional, hoy os quiero presentar dos sitios más…

Castillo de Bil-Bil

Paseando por el precioso paseo marítimo de Benalmádena, a orillas del mar Mediterráneo, nos encontramos con una edificación que destaca sobre todo lo que hay a su alrededor: el Castillo de Bil-Bil.

Castillo de Bil-Bil

Castillo de Bil-Bil

El Castillo de Bil-Bil es una construcción de estilo árabe de color rojo en su exterior y que está decorado con azulejos y bajorelieves que siguen la exquisita tradición nazarí. En el entorno que le rodea, hay unas fuentes y unos jardines de inspiración musulmana dando al enclave una especial belleza y convirtiéndolo en icono de Benalmádena y de la Costa del Sol.

Arcos y detalles del interior del Castillo de Bil-Bil

Arcos y detalles del interior del Castillo de Bil-Bil

La construcción data del año 1927, cuando se comienza el proyecto como una villa de campo para una acaudalada familia de la época. Desde este año hasta 1980, ha tenido varios propietarios. Finalmente es en este año cuando el Ayuntamiento de Benalmádena adquiere el castillo como equipamiento cultural de la ciudad.

Como pequeña anécdota del lugar, contaros que el Castillo del Bil-Bil es el edificio público donde más bodas civiles se celebran en la provincia de Málaga.

Playa de Santa Ana

Si continuamos caminando, dejando a nuestras espaldas la parte trasera del Castillo de Bil-Bil, nos encontramos con una playa a la que quiero hacer una especial mención: la playa de Santa Ana.

Como ya os conté hace un par de años, las playas de Benalmádena se caracterizan por no tener una arena tan tan fina como las playas de la costa levantiva, cosa que a mi particularmente me gusta por el hecho de no ser esa arena rebelde que se mete hasta en los lugares más insospechados de tu cuerpo. Pues bien, otra cosa que tienen casi todas las playas de la ciudades que rápidamente cubre, no puedes ir entrando de manera progresiva al mar e irte habituando a ella. Teniendo estas dos ideas ya preconcebidas en mente, fuimos un día a pasar nuestro día de playa a la playa de Santa Ana y nuestra sorpresa fue mayúscula.

Lo que hace diferente a esta playa es que tiene esa entrada progresiva que se hecha de menos en el resto de las playas de Benalmádena. Además, cuenta con ese tipo de arena, de grano un pelín más grueso al habitual que hace que, para mi gusto, la playa sea perfecta! Si a estas dos características le sumamos que esta playa tenía una olas perfectas para “luchar” contra ellas, se convierte en una playa de 10, además de divertida! : )

Parque de La Paloma, un oasis de vegetación en Benalmádena

Llevo un par de semanas sin escribir una entrada en el blog y es que… he estado de vacaciones!! Merecidas vacaciones tras el duro año que he dejado a mis espaldas… Y desde luego, vacaciones para cargar las pilas para todo lo que se avecina en los próximos meses : )

Este año, hemos tomado rumbo nuevamente a Benalmádena. Hace un par de años estuvimos tres días allí y me supo a poco. Por ello, nos hemos animado este año a explorar un poco más toda esta zona.

En esta entrada y en las siguientes no voy a contaros otra vez todo lo que ya os conté sobre Benalmádena hace un par de años. Para ello, os dejo aquí el enlace para que lo leais. Solo mencionaros que cómo visitas obligatorias, una noche fuimos a pasear al maravilloso puerto deportivo Puerto Marina (de este lugar ya os hablé también aquí); y otra noche fuimos a Torremolinos, a cenar al Restaurante Casa Juan, parada gastronómica obligatoria para todo tipo de paladares, pero en especial para degustar los platos de “mar” que allí nos ofrecen.

Quiero aprovechar este y los siguentes artículos para contaros sobre otros sitios que hemos descubierto de esta preciosa ciudad de playa y que también se merecen un huequito en mi blog : )

Parque de La Paloma

Paseo de Palmeras, Parque de la Paloma

Paseo de Palmeras, Parque de la Paloma

Benalmádena tiene una cosa que asusta mucho y, si no lo conoces de antemano, puede hacerte pensar que lo que se iba a convertir en un día de playa maravilloso se convierta en un día gris. Hay días en los que amanece nublado e incluso con una niebla profunda que, sinceramente, te quitan las ganas de salir de casa. Pues bien, aprovechando uno de los días que amaneció muy nublado pero en que la temperatura era muy agradable, tomamos rumbo hacia un parque que habíamos visto en Internet: el Parque de La Paloma.

El Parque de La Paloma se esconde en el corazón de Benalmádena Costa y es uno de los parques más bonitos que he visitado. Es un oasis de vegetación de todas las especies que se reparten a lo largo de 20 hectáreas y al que podemos ir andando prácticamente desde cualquier punto de la ciudad.

Lo que más impresiona del parque cuando entras es la cantidad de fauna que te puedes encontrar campando a sus anchas dentro del parque: conejos, loros, palomas, gallinas, gallos… (sí, habéis leído bien); además de haber una zona cercada en la que hay ciervos, cabras y burros.

Burros del Parque de la Paloma

Burros del Parque de la Paloma

Una zona que me gustó mucho fue la zona del lago. Un enorme lago por cuyo perímetro transcurren varios caminos que te permiten dar un agradable paseo disfrutando de la vegetación y los animales presentes en este pequeño ecosistema: patos, cisnes, tortugas…

Lago principal de el Parque de la Paloma

Lago principal de el Parque de la Paloma

Además posee un jardín de cactus y suculentas, muy rico por la cantidad de especies que alberga; un jardín de bambú, el cual rodea un pequeño lago también muy tranquilo y más íntimo.

Jardín de Cactus y Suculentas

Jardín de Cactus y Suculentas

Es la primera vez que visito el parque, pero para mi ya se ha convertido en un lugar fijo a visitar cada vez que volvamos a Benalmádena : )

Buscando el invierno…

Invierno… estación tan conocida pero que en los últimos años nos está sorprendiendo con su extraño comportamiento. Invierno… últimamente tan tardío, pero que cuando llega dejan su esencia hasta muy bien entrada la primavera.

Mis abuelas y mis padres siempre me han dicho que los inviernos ya no son lo que eran. De toda la vida yo le he escuchado a mi abuela paterna que recuerda nevadas de dejar incluso aislado el pueblo, San Juan del Molinillo, en Ávila… ¿Ahora? Los inviernos llegan tarde, pero cuando llegan, muestran en muchas ocasiones, su cara más dura.

Apenas estamos pasando por los últimos días de invierno y no quiero que éste termine sin brindarle unas palabras a propósito de una salida que hicimos Javi y yo el pasado día 6 de marzo.

Decidimos subir al Puerto de Cotos, al lado de Navacerrada, a pasar el día. Nos gusta subir en invierno, con el frío, y disfrutar de la Naturaleza en su máximo esplendor que nos regala Madrid en esta época. Hacia buen tiempo y, sabiendo de antemano que habría mucho tráfico, nos encaminamos para estar allí a las 8:00 de la mañana.

Ya de camino con el coche, pudimos prever lo que nos esperaba en la cima puesto que, a partir de los 1.300 metros de altura, una niebla densa no nos dejaba ver más allá del quitamiedos de la carretera.

Winter road

Conduciendo entre el invierno

Y llegamos a nuestro destino. Siempre nos gusta hacer un alto en Venta Marcelino, donde en esta ocasión pudimos disfrutar de un riquísimo desayuno compuesto por café con leche y tostadas con aceite y tomate. Todo esto, al calor de la chimenea que durante los meses de frío siempre está crepitando para el disfrute de todos los osados que subimos hasta allí.

Día de nieve

Se me hace extraño aún hacerme a la idea de que haya podido estar en un entorno que en invierno no tiene nada que envidiar a cualquier paisaje canadiense que podamos imaginar: los árboles cubiertos hasta arriba de nieve con cientos de carámbanos colgando de sus ramas, o estos mismos carámbanos colgando de los tejados de los edificios, grosores de hasta 40 cm de nieve en algunas zonas, un frío polar que hacía honor a esta época del año, niebla profunda que hacía desaparecer a los más intrépidos que se lanzaban en trineo… Sin duda alguna, el perfecto escenario para un día de nieve donde el color principal era el blanco y las personas, por fin, encontramos ese trocito de invierno que tanto anhelábamos.

Senderos de invierno

Reconozco que hubo un rato en el que pasamos mucho frío, pero mereció la pena ya que nunca había presenciado una estampa que pudiese definir de una manera tan gráfica lo que es el invierno.

Bosque en invierno

Por todo ello, quiero compartir con vosotros todas las fotografías que tomé en este día de nieve y que podéis ver a lo largo de esta entrada… Y decidme, ¿quién se imaginaría que una estampa así se pudiese encontrar en la Sierra de Madrid?

Bosque nevado

Refugio invernal

Día de nieve

 Os dejo también aquí el enlace a mi albúm “Invierno” de Flickr.

Fotografía en blanco y negro

Es cierto que cuando empiezas a adentrarte en el mundo de la fotografía, lo que es obligatorio hacer es ver precisamente mucha fotografía. Conocer el trabajo de otros fotógrafos y aprender de ellos. Ver el toque que le ponen a sus tomas, pero sobre todo, extraer de cada una de ellas esa parte que podemos combinar con nuestro propio estilo de fotografía.

Como ya sabéis, soy nueva en este mundo y por este motivo aprendo de todo lo que veo e intento probar técnicas y enfoques que antes no se me hubiesen ocurrido. También, estoy descubriendo todo lo relacionado con el retoque fotográfico para sacarle el mayor partido a
cada una de las fotografías que tomo.

Dentro de todo lo que estoy aprendiendo a cuanto retoque o “modalidad” de hacer una fotografía, me ha sorprendido mucho todo lo que se puede trasmitir y todo el partido que se puede sacar a la fotografía en blanco y negro.

Gracias a la tecnología digital, ahora es muy sencillo si queremos que una fotografía sea en color o en blanco y negro. La fotografía monocromática da ese toque de “magia” que las fotografías a color no le dan. No obstante, en mi corto camino en este mundo he podido comprobar varias cosas en cuento a este tipo de fotografía que quisiera contaros.

Una de las grandes ventajas que le veo a la fotografía monocromática es que, muchas fotografías que pretendían ser a color, por unos motivos u otros, las acabamos descartando… Si le damos el toque blanco y negro, esta puede convertirse en una muy buena fotografía y conseguir finalmente expresar lo que pretendíamos en un principio. Por otro lado, si vamos con esta mentalidad, nunca vamos a planificar una toma en blanco y negro…

Precisamente por esto último, algo que estoy aprendiendo es a desarrollar mi visión en estos colores. Ahora suelo visualizar la  fotografía que voy a tomar tanto en color como en blanco y negro y me he sorprendido a mi misma dandome cuenta que fotografías que pueden no significar gran cosa a color, en blanco y negro toma otros matices más sentimentales y sinceros… Le da un toque más bohemio…

Como muestra de ello, os dejo las siguientes fotografías. Os cuento debajo de cada una de ellas, la idea de fotografía que era y cómo  finalmente terminó siendo una foto en blanco y negro 🙂

Esta fotografía inicialmente iba a ser en color, pero probé el blanco y negro con ella y la verdad, me sorprendió el resultado. Con esta fotografía me di cuenta de que el blanco y negro daba mucho juego 🙂

Esta fotografía fue la primera que hice siendo consciente de que quería que saliese en blanco y negro…

Esta fotografía fue tomada pensando en color, pero los matices que tomaba en blanco y negro reflejar más lo que quería expresar

Esta fotografía fue tomada pensando en color, pero los matices que tomaba en blanco y negro reflejar más lo que quería expresar

Iba montada en el autobús cuando visualice esta imagen tan cotidiana de tarde de fiesta... Inmediatamente me di cuenta de que tendría que ser en blanco y negro para expresar lo que sentía en ese momento

Iba montada en el autobús cuando visualice esta imagen tan cotidiana de tarde de fiesta… Inmediatamente me di cuenta de que tendría que ser en blanco y negro para expresar lo que sentía en ese momento

Además de enseñaros estas fotografías, quiero invitaros a que visitéis el pequeño (de momento) album de fotografías en blanco y negro que tengo en Flickr. Podéis acceder al album pinchando aquí.

Y, ¿qué opináis vosotros de la fotografía en blanco y negro? ¿soléis utilizar esta técnica a menudo? ¿cómo planificáis una toma en blanco y negro? Podéis contarmelo escribiéndo un comentario en esta entrada 🙂

Senderismo por el Parque Natural de El Cerro, Alcalá de Henares

Continuando con la iniciativa que comenzamos mi hermana y yo el pasado mes de octubre de salir a hacer una ruta de senderismo cada mes, nos hemos puesto en marcha hacia el Parque Natural de Los Cerros, en Alcalá de Henares.

Con un par de semanas de antelación, empezamos a preparar la ruta, primero buscando una que nos gustase y finalmente buscando información de cómo hacer la ruta. En esta segunda búsqueda, fui a parar con la página de Buen Kamino, la cual aconsejaba una ruta circular muy completa para conocer toda la zona.

El  Parque Natural de Los Cerros tiene unas 806 hectáreas de terreno y sus diferentes rutas, perfectamente señalizadas, hacen del parque el lugar perfecto para hacer caminatas o recorrerlo en bicicleta. El parque no tiene desniveles muy pronunciados, a excepción del monte Ecce Homo, en cuya cima se puede disfrutar de unas vistas impresionantes de las cercanías de Alcalá de Henares y del skyline de Madrid.

Nuestro día de senderismo comenzó a las 10 am en la estación de renfe de Fuenlabrada Central. Allí habíamos quedado con Dani, nuestro compañero de fatigas : ) Desde este punto, nos trasladamos en coche hasta el Parque Natural de Los Cerros, a unos 53 km de distancia.

 1ª etapa: Aparcamiento – Ruinas del Castillo Árabe

Nuestra ruta comenzó en el parking del Parque Natural. Seguimos un camino de tierra que salía del fondo a la izquierda y seguimos el trazado hasta llegar a un conjunto de casas blancas que dejaremos a mano izquierda. En este punto, cogimos un caminito de bajada justo a la izquierda. Continuamos andando y bordeamos el cerro Malvecino por unos senderos muy estrechos, pero fácil de andar por ellos. El bosque mediterráneo está aquí muy presente y en este punto nos empieza a impresionar la distancia desde donde estamos al suelo.

Cuando finalizamos de bordear el monte Malvecino, vemos al fondo las ruinas del Castillo Árabe.

A principios del siglo X, el nuevo emplazamiento árabe de Alcalá, en el Cerro Ecce Homo, no pretendia ser más que una atalaya fortificada de pequeñas dimensiones. Según trascurrió ese siglo, la atalaya aumentó sus fortificaciones con el consecuente aumento de la población y una mayor importancia urbana. Esta fortaleza árabe se llamó Qal’at Abd-al Salam (Castillo de Salam).

Cerro El Malvecino

En busca del Castillo Árabe

2ª etapa: Ruinas del Castillo Árabe – Cima Ecce Homo

Una vez culminado el primero de nuestros ascensos en el Castillo Árabe, paramos unos minutos a descansar y tomar algunas fotografías de lo que fue el castillo.

Después de nuestro descanso, proseguimos nuestro camino hacia la cima del Ecce Homo. Según vamos caminando, el paisaje va cambiando a medida que nos acercamos a sus laderas. Los caminos empiezan a ser más estrechos y empezamos a ver los

 cortados de terreno, frutos de la erosión. También se pueden apreciar las diferentes capas de estratos que se van formando con el paso del tiempo. Esto hace de la zona un lugar muy rico geológicamente.

Desde algunos puntos en nuestro ascenso, podemos ver las ruinas del Castillo Árabe, las cuales vistas desde arriba se aprecian muy bien.

Tengo que reconocer que el ascenso al Ecce Homo fue mas duro de lo que nos esperábamos. La pendiente era muy pronunciada en algunos puntos y tuvimos que realizar tres paradas breves porque se nos cargaban mucho las piernas además de sentir la necesidad de respirar hondo… Me imagino que con el tiempo y la práctica de rutas cada vez más difíciles, nos iremos acostumbrando : D

Castillo Árabe

Vistas de Alcalá de Henarés, camino a la cima del Ecce Homo

Castillo Árabe, al fondo

3ª etapa: Cima del Ecce Homo – Pinar

No obstante, la dificultad en la subida mereció la pena para lo que pudimos contemplar una vez culminado el Ecce Homo: unas vistas impresionantes de todo Alcalá de Henares y sus alrededores.

Después de descansar un poco en la cima, nos dispusimos a comenzar el descenso hacia el pinar que nos esperaba más abajo. La pendiente para bajar era bastante pronunciada y tuvimos que tener cuidado para no resbalar.

Caminando por el pinar del Parque Natural El Cerro

Pinar de el Parque Natural de El Cerro

4ª etapa: Pinar – Ruta de los Tayares

Una vez caminado a través del pinar, llegamos al final de este. Giramos unos metros hacia la izquierda y vemos un camino, no señalizado que baja hacia la Ruta de los Tayares, ruta que nos llevará al final de nuestra jornada de senderimos. El camino que seguimos era estrecho y muy arcilloso, pero con un encanto especial que parecía como si estuviésemos en un cuento de hadas. La zona se caracteriza por las vaguadas y cortados del terreno, elementos geológicos que son clave en esta ruta de Los Cerros.

Estampas otoñales

Ruta de los Tayares

El realizar esta ruta ha sido una muy grata sorpresa para mi hermana, para Dani y para mi. Nunca pensé que pudiese haber un sitio así en Madrid, tan cerca. El Parque Natural de Los Cerros es un espacio natural muy rico en su flora y fauna y también geológicamente hablando; por lo que en materia educativa también es un buen destino : )

Aquí os dejo otras rutas de senderismo que he hecho y que os pueden interesar:

Fuentes:

 

Parque Natural de la Sierra d’Irta, sus playas y sus calas

Cuando decidimos que íbamos a pasar nuestras vacaciones en Peñíscola, Javi rápidamente se puso a indagar qué cosas podríamos ver y hacer por sus alrededores. En uno de sus ratos de indagación, descubrió que cerca de la ciudad de Peñíscola había muchas playas, más salvajes que las de la ciudad en sí, y calas; por lo que sin dudarlo un momento, me dijo que teníamos que visitarlas.

Ya en la zona, lo que nos encontramos fue algo que ambos no esperábamos… Saliendo de Peñíscola, había una carretera muy estrecha que discurría al borde de la playa y esta misma carretera era la que nos permitió ir entrando en cada una de las calas y playas que había visto Javi por Internet. Decir que eran, prácticamente, playas salvajes. Mirabas hacia detrás y veías vegetación y mirabas hacia adelante y se extendía ante ti el inmenso mar.

Una de las primeras playas que visitamos en la zona fue la Playa de Sta. Lucía y lo que más me llamó la atención fue que la playa no era de arena, sino de cantos rodados. Estos cantos rodados, con el movimiento de las olas que se adentraban y salían de la playa hacían un sonido que jamás había podido escuchar. Si cerráis los ojos un momento, podéis imaginaros este sonido, el sonido de los guijarros al moverse cada vez que las olas iban y venían… Sin duda, un espectáculo de sonido para los oídos.

Vistas desde la Playa de Sta. Lucía

Vistas desde la Playa de Sta. Lucía

Después de disfrutar de esta playa, cogimos nuevamente el coche y continuamos por el camino que nos había llevado hasta allí. Mientras conducíamos, pudimos ver un cartel grande que nos indicaba que estábamos en el entorno del Parque Natural de la Sierra d’ Irta, una reserva de fauna y flora que tuvimos el gusto de disfrutar.

Ya desde el coche, pudimos admirar la belleza del entorno… Además, eran horas del atardecer por lo que las luces de este momento del día, dotaba al ambiente de un matiz de magia y romanticismo.

Desde otro ángulo, lo alto del Parque Natural de la Sierra d'Irta

Desde otro ángulo, lo alto del Parque Natural de la Sierra d’Irta

En lo alto del Parque Natural de la Sierra d'Irta

En lo alto del Parque Natural de la Sierra d’Irta

Desde el Parque Natural...

Desde el Parque Natural…

Bajo este entorno, fuimos a dar a la Playa del Pebret, en pleno Parque Natural. Nos encantó… nos encantó los matices que le daba el atardecer a la playa, la tranquilidad que se respiraba, la naturaleza que le rodeaba… A si que decidimos que un día de nuestras vacaciones, teníamos que ir allí a hacer merienda-cena y ver el atardecer juntos. A lo pocos días volvimos a esta playa, con nuestras hamacas, dispuestos a disfrutar del atardecer… cuando nos encontramos con una sorpresa no tan grata… A esas hora, los mosquitos se revolucionan un poco y cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos rodeados de ellos. Finalmente tuvimos que coger los bártulos e irnos porque sabíamos que si continuábamos allí por mucho rato, íbamos a acabar acribillados por los mosquitos! No obstante, mereció la pena el ratito que estuvimos allí…

A punto de hacerse de noche...

A punto de hacerse de noche…

Espetáculo de color! Algas y corales en la playa...

Espetáculo de color! Algas y corales en la playa…

Entrando en la Playa del Pebret

Entrando en la Playa del Pebret

Otra perspectiva de la Playa del Pebret

Otra perspectiva de la Playa del Pebret

Playa del Pebret

Playa del Pebret

También, entre la fauna y la flora del entorno, podemos encontrar un poco de su historia. En otros tiempos, la costa del Levante español eran foco de ataques de piratas y su principal propósito era saquear pueblos y ciudades. Es por ello, que a lo largo de la costa mediterránea, se puedan ver cantidad de castillos, torres de vigilancia y demás construcciones que servían para intentar detener los ataques de estos corsarios. Pues bien, entre la flora y la fauna que nos regala el Parque Natural de la Sierra d’Irta, podemos encontrar la Torre de Badúm. Hoy día la torre, obviamente, está en desuso, pero nos regala su presencia y su protagonismo en miles de fotografías…

Torre de Badúm y su entorno

Torre de Badúm y su entorno

Torre de Badúm

Torre de Badúm

Torre de Badúm

Torre de Badúm

A mi me pareció un lugar espectacular, digno de ser visitado. A Javi y a mi siempre nos gusta ir más allá de lo “típico” y el poder haber visitado el Parque Natural de la Sierra d’Irta es un ejemplo más de ello. Sin lugar a dudas, recomiendo el visitar este entorno porque el regalo que le hacemos a nuestra vista y a nuestros oídos es inigualable : )

Si queréis ver más fotografías que he tomado del Parque Natural de la Sierra d’Irta, Peñíscola y todo su entorno; te invito a que visites mi albúm de fotografías en Flickr.