Hotel Balmoral, relación calidad-precio inigualable en Benalmádena

Los días que hemos estados en Benalmádena nos hemos alojado en el Hotel Balmoral 2**. Quizás penséis que no se puede esperar mucho de un hotel de 2** pero la grata sorpresa que me he llevado con el Hotel Balmoral se merece un hueco dentro de mi blog.

Elegimos el Hotel Balmoral como alojamiento durante nuestra estancia en Benalmádena por motivos sentimentales. Mi chico ha veraneado durante muchos años en este hotel con su familia y hacía mucho tiempo que no venía. Yo no conocía Benalmádena y por ello me dejé guiar por él en cuanto al hotel y fue un grandísimo acierto.

Como he dejado ya entrever más arriba, el hotel es un 2** pero que en absoluto tiene nada que envidiar a cualquier hotel de 3*** en cuanto a trato, servicios y pensión alimentaria.

Desde el primer momento, el trato por parte del personal ha sido magnífico, siempre atentos y serviciales en todo lo que pudiesen ayudarte. Me gustaría hacer una especial mención a dos camareros que casi siempre podías encontrar en el chiringuito de la zona de piscina: David y Toñi. Ellos siempre tenían buenas palabras para todos sus clientes y una sonrisa en la cara. El trato por parte de todo el personal en general ha sido impecable, aunque siempre hay alguna pequeña excepción…

En cuanto a las habitaciones, eran normales, sin ser ostentosas. Pero bien pensado, ¿para qué queríamos más? Teníamos cama, baño, televisión de pantalla plana y un armario bien grande para meter todas nuestras cosas. Además, nosotros pagamos un poquito más por una habitación de tipo “sunset” y las vistas no podían ser mejores ya que nos dieron una habitación en la séptima planta, con vistas al mar y a la zona de piscina.

Vistas desde la 7a planta del hotel

Vistas desde la 7a planta del hotel

Por decir algo no tan bueno en cuanto a las habitaciones, indicar que la caja fuerte había que alquilarla. El precio que tenía el alquiler era de 3€ por día y había que dejar una fianza de 10€. Por otro lado, decir que al tercer día de estar en el hotel, se nos perdió una chancla y buscando por debajo de la cama, encontramos una sandalia que no era nuestra. Se lo comentamos a la camarera de pisos de la planta y ella se disculpó y de verdad parecía avergonzada por la situación. No obstante, sé que las camareras de pisos trabajan a una velocidad vertiginosa por lo que este pequeño detalle no empañó ni mucho menos nuestra estancia.

Zona de piscina, vistas desde la 7a planta

Zona de piscina, vistas desde la 7a planta

La pensión alimenticia que teníamos era pensión completa y la comida ha sido una grata sorpresa. Los desayunos, eran muy completos. Disponía de bollería, diferentes tipos de panes, frutas, huevos, beicon… Un buffet de desayuno muy completo. En cuanto a las comidas y las cenas, siempre han sido muy variadas y de todos los gustos. Es verdad que había días en los que querías comerte todo lo que había y días en los que, a lo mejor, la comida no eran del todo de nuestro agrado, pero en general, la comida yo la calificaría de 7’5. Por destacar algunos de los platos que a mi más me han gustado de este variado buffet, son las siguientes: la ensalada fresca de pollo y champiñones, los tortellinis con salsa de salmón y un postre que a mi me enamoró, la tarta de chocolate blanco… deliciosa! También ha habido un día que pusieron kebab, profiteroles… en definitiva, mucha variedad para todos los paladares.

A lo largo del día y todas las noches había animación, espectáculos y actividades para los adultos y los niños a cargo de dos chicas muy simpáticas que hacían más amena la estancia en el hotel.

Piscina del Hotel Balmoral de noche

Piscina del Hotel Balmoral de noche

En cuanto a la zona exterior, cuenta con una piscina muy cuidada y con zona de césped. Ahora sé que ésta está recién reformada. Además, esta zona cuenta con un chiringuito donde te puedes tomar desde un rico café después de comer hasta un mojito! : ) En algunos casos, la piscina está un poco masificada y darte un baño tranquilo es tarea imposible, pero imagino que es normal en los hoteles de este tipo, a pie de playa.

¿Y cuál es el precio que hemos pagado por la estancia? Pues inicialmente el precio era de 738€ por persona, pero mi chico se hizo una tarjeta de fidelización del grupo MedPlaya, al cual pertenece el hotel y nos descontaron un total de 80€!! O sea que finalmente nos salio la estancia con pensión completa por 698€ cada uno los diez días que estuvimos! : D

En definitiva, mi primera visita al Hotel Balmoral ha sido 100% un acierto. La relación calidad-precio es inigualable para las fechas en las que hemos ido (2ª quincena de agosto) y comparándolo con el resto de opciones de la zona. Sin lugar a dudas, en nuestra próxima visita nos volveremos a alojar en el Hotel Balmoral.

Os dejo aquí el enlace de TripAdvisor, donde podéis encontrar junto con mi crítica, la crítica de otros huéspedes del hotel.

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El Castillo de Bil-Bil, un trocito de cultura árabe a orillas del Mediterráneo… y una playa muy divertida!

Continuando con los lugares de Benalmádena que hemos podido explorar más a fondo en nuestro viaje vacacional, hoy os quiero presentar dos sitios más…

Castillo de Bil-Bil

Paseando por el precioso paseo marítimo de Benalmádena, a orillas del mar Mediterráneo, nos encontramos con una edificación que destaca sobre todo lo que hay a su alrededor: el Castillo de Bil-Bil.

Castillo de Bil-Bil

Castillo de Bil-Bil

El Castillo de Bil-Bil es una construcción de estilo árabe de color rojo en su exterior y que está decorado con azulejos y bajorelieves que siguen la exquisita tradición nazarí. En el entorno que le rodea, hay unas fuentes y unos jardines de inspiración musulmana dando al enclave una especial belleza y convirtiéndolo en icono de Benalmádena y de la Costa del Sol.

Arcos y detalles del interior del Castillo de Bil-Bil

Arcos y detalles del interior del Castillo de Bil-Bil

La construcción data del año 1927, cuando se comienza el proyecto como una villa de campo para una acaudalada familia de la época. Desde este año hasta 1980, ha tenido varios propietarios. Finalmente es en este año cuando el Ayuntamiento de Benalmádena adquiere el castillo como equipamiento cultural de la ciudad.

Como pequeña anécdota del lugar, contaros que el Castillo del Bil-Bil es el edificio público donde más bodas civiles se celebran en la provincia de Málaga.

Playa de Santa Ana

Si continuamos caminando, dejando a nuestras espaldas la parte trasera del Castillo de Bil-Bil, nos encontramos con una playa a la que quiero hacer una especial mención: la playa de Santa Ana.

Como ya os conté hace un par de años, las playas de Benalmádena se caracterizan por no tener una arena tan tan fina como las playas de la costa levantiva, cosa que a mi particularmente me gusta por el hecho de no ser esa arena rebelde que se mete hasta en los lugares más insospechados de tu cuerpo. Pues bien, otra cosa que tienen casi todas las playas de la ciudades que rápidamente cubre, no puedes ir entrando de manera progresiva al mar e irte habituando a ella. Teniendo estas dos ideas ya preconcebidas en mente, fuimos un día a pasar nuestro día de playa a la playa de Santa Ana y nuestra sorpresa fue mayúscula.

Lo que hace diferente a esta playa es que tiene esa entrada progresiva que se hecha de menos en el resto de las playas de Benalmádena. Además, cuenta con ese tipo de arena, de grano un pelín más grueso al habitual que hace que, para mi gusto, la playa sea perfecta! Si a estas dos características le sumamos que esta playa tenía una olas perfectas para “luchar” contra ellas, se convierte en una playa de 10, además de divertida! : )

Parque de La Paloma, un oasis de vegetación en Benalmádena

Llevo un par de semanas sin escribir una entrada en el blog y es que… he estado de vacaciones!! Merecidas vacaciones tras el duro año que he dejado a mis espaldas… Y desde luego, vacaciones para cargar las pilas para todo lo que se avecina en los próximos meses : )

Este año, hemos tomado rumbo nuevamente a Benalmádena. Hace un par de años estuvimos tres días allí y me supo a poco. Por ello, nos hemos animado este año a explorar un poco más toda esta zona.

En esta entrada y en las siguientes no voy a contaros otra vez todo lo que ya os conté sobre Benalmádena hace un par de años. Para ello, os dejo aquí el enlace para que lo leais. Solo mencionaros que cómo visitas obligatorias, una noche fuimos a pasear al maravilloso puerto deportivo Puerto Marina (de este lugar ya os hablé también aquí); y otra noche fuimos a Torremolinos, a cenar al Restaurante Casa Juan, parada gastronómica obligatoria para todo tipo de paladares, pero en especial para degustar los platos de “mar” que allí nos ofrecen.

Quiero aprovechar este y los siguentes artículos para contaros sobre otros sitios que hemos descubierto de esta preciosa ciudad de playa y que también se merecen un huequito en mi blog : )

Parque de La Paloma

Paseo de Palmeras, Parque de la Paloma

Paseo de Palmeras, Parque de la Paloma

Benalmádena tiene una cosa que asusta mucho y, si no lo conoces de antemano, puede hacerte pensar que lo que se iba a convertir en un día de playa maravilloso se convierta en un día gris. Hay días en los que amanece nublado e incluso con una niebla profunda que, sinceramente, te quitan las ganas de salir de casa. Pues bien, aprovechando uno de los días que amaneció muy nublado pero en que la temperatura era muy agradable, tomamos rumbo hacia un parque que habíamos visto en Internet: el Parque de La Paloma.

El Parque de La Paloma se esconde en el corazón de Benalmádena Costa y es uno de los parques más bonitos que he visitado. Es un oasis de vegetación de todas las especies que se reparten a lo largo de 20 hectáreas y al que podemos ir andando prácticamente desde cualquier punto de la ciudad.

Lo que más impresiona del parque cuando entras es la cantidad de fauna que te puedes encontrar campando a sus anchas dentro del parque: conejos, loros, palomas, gallinas, gallos… (sí, habéis leído bien); además de haber una zona cercada en la que hay ciervos, cabras y burros.

Burros del Parque de la Paloma

Burros del Parque de la Paloma

Una zona que me gustó mucho fue la zona del lago. Un enorme lago por cuyo perímetro transcurren varios caminos que te permiten dar un agradable paseo disfrutando de la vegetación y los animales presentes en este pequeño ecosistema: patos, cisnes, tortugas…

Lago principal de el Parque de la Paloma

Lago principal de el Parque de la Paloma

Además posee un jardín de cactus y suculentas, muy rico por la cantidad de especies que alberga; un jardín de bambú, el cual rodea un pequeño lago también muy tranquilo y más íntimo.

Jardín de Cactus y Suculentas

Jardín de Cactus y Suculentas

Es la primera vez que visito el parque, pero para mi ya se ha convertido en un lugar fijo a visitar cada vez que volvamos a Benalmádena : )

Parque Natural de la Sierra d’Irta, sus playas y sus calas

Cuando decidimos que íbamos a pasar nuestras vacaciones en Peñíscola, Javi rápidamente se puso a indagar qué cosas podríamos ver y hacer por sus alrededores. En uno de sus ratos de indagación, descubrió que cerca de la ciudad de Peñíscola había muchas playas, más salvajes que las de la ciudad en sí, y calas; por lo que sin dudarlo un momento, me dijo que teníamos que visitarlas.

Ya en la zona, lo que nos encontramos fue algo que ambos no esperábamos… Saliendo de Peñíscola, había una carretera muy estrecha que discurría al borde de la playa y esta misma carretera era la que nos permitió ir entrando en cada una de las calas y playas que había visto Javi por Internet. Decir que eran, prácticamente, playas salvajes. Mirabas hacia detrás y veías vegetación y mirabas hacia adelante y se extendía ante ti el inmenso mar.

Una de las primeras playas que visitamos en la zona fue la Playa de Sta. Lucía y lo que más me llamó la atención fue que la playa no era de arena, sino de cantos rodados. Estos cantos rodados, con el movimiento de las olas que se adentraban y salían de la playa hacían un sonido que jamás había podido escuchar. Si cerráis los ojos un momento, podéis imaginaros este sonido, el sonido de los guijarros al moverse cada vez que las olas iban y venían… Sin duda, un espectáculo de sonido para los oídos.

Vistas desde la Playa de Sta. Lucía

Vistas desde la Playa de Sta. Lucía

Después de disfrutar de esta playa, cogimos nuevamente el coche y continuamos por el camino que nos había llevado hasta allí. Mientras conducíamos, pudimos ver un cartel grande que nos indicaba que estábamos en el entorno del Parque Natural de la Sierra d’ Irta, una reserva de fauna y flora que tuvimos el gusto de disfrutar.

Ya desde el coche, pudimos admirar la belleza del entorno… Además, eran horas del atardecer por lo que las luces de este momento del día, dotaba al ambiente de un matiz de magia y romanticismo.

Desde otro ángulo, lo alto del Parque Natural de la Sierra d'Irta

Desde otro ángulo, lo alto del Parque Natural de la Sierra d’Irta

En lo alto del Parque Natural de la Sierra d'Irta

En lo alto del Parque Natural de la Sierra d’Irta

Desde el Parque Natural...

Desde el Parque Natural…

Bajo este entorno, fuimos a dar a la Playa del Pebret, en pleno Parque Natural. Nos encantó… nos encantó los matices que le daba el atardecer a la playa, la tranquilidad que se respiraba, la naturaleza que le rodeaba… A si que decidimos que un día de nuestras vacaciones, teníamos que ir allí a hacer merienda-cena y ver el atardecer juntos. A lo pocos días volvimos a esta playa, con nuestras hamacas, dispuestos a disfrutar del atardecer… cuando nos encontramos con una sorpresa no tan grata… A esas hora, los mosquitos se revolucionan un poco y cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos rodeados de ellos. Finalmente tuvimos que coger los bártulos e irnos porque sabíamos que si continuábamos allí por mucho rato, íbamos a acabar acribillados por los mosquitos! No obstante, mereció la pena el ratito que estuvimos allí…

A punto de hacerse de noche...

A punto de hacerse de noche…

Espetáculo de color! Algas y corales en la playa...

Espetáculo de color! Algas y corales en la playa…

Entrando en la Playa del Pebret

Entrando en la Playa del Pebret

Otra perspectiva de la Playa del Pebret

Otra perspectiva de la Playa del Pebret

Playa del Pebret

Playa del Pebret

También, entre la fauna y la flora del entorno, podemos encontrar un poco de su historia. En otros tiempos, la costa del Levante español eran foco de ataques de piratas y su principal propósito era saquear pueblos y ciudades. Es por ello, que a lo largo de la costa mediterránea, se puedan ver cantidad de castillos, torres de vigilancia y demás construcciones que servían para intentar detener los ataques de estos corsarios. Pues bien, entre la flora y la fauna que nos regala el Parque Natural de la Sierra d’Irta, podemos encontrar la Torre de Badúm. Hoy día la torre, obviamente, está en desuso, pero nos regala su presencia y su protagonismo en miles de fotografías…

Torre de Badúm y su entorno

Torre de Badúm y su entorno

Torre de Badúm

Torre de Badúm

Torre de Badúm

Torre de Badúm

A mi me pareció un lugar espectacular, digno de ser visitado. A Javi y a mi siempre nos gusta ir más allá de lo “típico” y el poder haber visitado el Parque Natural de la Sierra d’Irta es un ejemplo más de ello. Sin lugar a dudas, recomiendo el visitar este entorno porque el regalo que le hacemos a nuestra vista y a nuestros oídos es inigualable : )

Si queréis ver más fotografías que he tomado del Parque Natural de la Sierra d’Irta, Peñíscola y todo su entorno; te invito a que visites mi albúm de fotografías en Flickr.

Peñíscola y sus preciosas calles

Tal y cómo comenté en el anterior post que escribí sobre nuestras vacaciones a Peñíscola, uno de los rincones que más me gustaron de la ciudad fue su casco antiguo. Dentro de su casco antiguo podemos encontrar su famoso castillo templario, dónde se alojó el Papa Luna; y sus calles, lugar que me dejó fascinada.

Cuando nos propusimos viajar a Peñíscola, nunca hubiese pensado que el casco antiguo de esta ciudad albergaría tanto encanto como el que finalmente encontré allí. Siempre había soñado con visitar alguna de las ciudades del sur de España dónde las casas están pintadas de blanco, los dinteles de sus puertas y ventanas irradian el color de alguna pintura llamativa y sus calles se llenan de la luminosidad de dichas fachadas… pero jamás me hubiese imaginado que esto, que había estado soñando desde hacía tiempo, me lo iba a encontrar allí, en Peñíscola…

El primer día que visitamos el casco antiguo, fue por la tarde y estaba cayendo el sol. La puesta de sol hizo que nos encontrásemos con un espectáculo dantesco de luces y sombras dentro de las calles de fachadas blancas que la ciudad nos iba a regalar. Unas pequeñas farolas iluminaban sutilmente algunos puntos de las preciosas fachadas y dotaban al entorno de una magia sutil y pura.

Después de este hallazgo de luces, sombras y blancura, me dejé llevar por sus calles luminosas y estrechas… no tenía rumbo fijo y solamente quería empaparme del lugar, de las gentes… regalarle a mi vista el hecho de ver, esos colores tan claros que en mi cabeza siempre habían estado rondando…

A continuación os dejo algunas de las fotografía que tomé de este maravilloso lugar. Espero que las disfrutéis : )

Casco Antiguo de Peñíscola

Casco Antiguo de Peñíscola

Contraste de colores en una de las calles de Peñíscola

Contraste de colores en una de las calles de Peñíscola

Fachada del casco antiguo de Peñíscola

Fachada del casco antiguo de Peñíscola

Calle principal del Casco Antiguo de Peñíscola

Calle principal del Casco Antiguo de Peñíscola

Divagando por las calles...

Divagando por las calles…

Casa de las Conchas, Peñíscola

Casa de las Conchas, Peñíscola

Calle principal del Casco Antiguo de Peñíscola

Calle principal del Casco Antiguo de Peñíscola

Vistas del mar desde una de las calles de Peñíscola

Perdida en otra de sus preciosas calles...

Perdida en otra de sus preciosas calles…

Para ver más fotos de este maravilloso lugar, te invito a que visites mi página de Flickr : )

El Castillo de Peñíscola y sus impresionantes vistas

Ya estamos de vuelta en Madrid y el regreso está siendo duro. Aún así, queda una semana para comenzar a trabajar por lo que esta semana por Madrid me ayudará a ir volviendo poco a poco a la rutina.

Pero por el momento, vamos a olvidar la vuelta al trabajo y me voy a centrar en contaros entre este post y el siguiente sobre una zona de Peñíscola que me enamoró: la zona de su castillo y su casco antiguo.

Castillo de Peñíscola

Castillo de Peñíscola

Si algo hizo que nos decantaramos por Peñíscola a la hora de elegir nuestras vacaciones fue la combinación de playa y cultura. Peñíscola, al contar con su castillo y un casco antiguo precioso, dotaba a un lugar típico de veraneo de ese toque cultural que me gusta que tengan los lugares que visito porque, ya que nos hacemos muchos kilométros, a mi particularmente me gusta empaparme también de la historia, los rincones y la cultura de los lugares que visito.

La primera vez que pusimos como posible opción de destino vacacional Peñíscola, lo que más me llamó la atención fue las imágenes que pude ver de su castillo… ¿qué hacía un castillo a orillas del mar? Sabía, por lo poco que había leído entonces, que en ese castillo había vivido el Papa Benedicto XIII o, más conocido como, Papa Luna. ¿Y qué hacía un papa en la costa del levante español? ¿los papas no están en Roma? En nuestra visita al Castillo de Peñíscola pudimos solventar muchas de estas dudas, además de conocer muchísimos otros secretos del castillo.

El Castillo de Peñíscola está situado en el peñón que domina la ciudad, a 64 metros sobre el nivel del mar. Fue construido por Los Templarios en muy poco tiempo, desde 1294 y 1307.

Posteriormente, en el año 1411, Pedro Martinez de Luna y Pérez de Gotor fue nombrado Papa por la obediencia de Avignon, en Francia, con el nombre de Benedicto XIII. Este papa, por motivos estratégicos, decidió convertir el castillo en su palacio y en su biblioteca pontificia. Durante los años que el Papa Luna vivió en el castillo, tuvo lugar una lucha sobre su legitimidad cómo Papa y, debido a su tenacidad contra los enemigos, surgió la frase popular “mantenerse en sus trece” por la negativa de Benedicto XIII a renunciar a su posición de papa.

La visita al Castillo cuesta 5€. Hay una tarifa reducida para desempleados, jubilados y estudiantes de 3’5€. Con el precio de la entrada, se puede optar a hacer una visita guiada gratuita por el castillo la cual recomiendo encarecidamente por la cantidad de curiosidades y cosas que se aprende. Además, la entrada también nos da acceso al Parque de Artillería, situado a escasos metros de la entrada del castillo.

Además del valor de la visita cultural al Castillo, a mi lo que me dejo impresionada son las vistas que hay desde el mismo. Se puede ver Peñíscola en todo su esplendor. En ocasiones me daba la sensación de estar volando cómo un águila por poder disfrutar de las privilegiadas vistas que desde allí se podían observar. A continuación os voy a dejar unas fotografías que tomé del tan característico Castillo de Peñíscola, así como de las maravillosas vistas que se pueden disfrutar…

A lo alto, el Castillo de Peñíscola

A lo alto, el Castillo de Peñíscola

Faro de Peñíscola

Faro de Peñíscola

Vistas de Peñíscola desde su castillo

Vistas de Peñíscola desde su castillo

Vistas de Peñíscola desde su castillo

Vistas de Peñíscola desde su castillo

Faro de Peñíscola, desde otra perspectiva

Faro de Peñíscola, desde otra perspectiva

Vista del Casco Antiguo de Peñíscola, desde su castillo

Vista del Casco Antiguo de Peñíscola, desde su castillo

Vistas diurnas de Peñíscola

Vistas diurnas de Peñíscola

Vista nocturna de Peñíscola

Vista nocturna de Peñíscola

Si queréis ver más fotografías de las que he tomado en Peñíscola, os dejo aquí el enlace al álbum que he creado en Flickr.

Un mar bailando bajo la lluvia

Recuerdo que hace un año, mientras me encontraba de vacaciones en Benidorm, escribí una entrada acerca del mar y lo que me trasmitia al verlo…

Este año me encuentro a muchos kilómetros de distancia de Benidorm, pero lo que el mar me trasmite aquí en Peñíscola sigue siendo una cantidad de sentimientos encontrados que nuevamente necesito dejar plasmados…

Hoy el cielo está muy nublado y apenas se ve el sol. De vez en cuando hay un algún rayo que se cuela entre alguna nube pero el protagonista de hoy es el cielo encapotado. La visión del mar bajo este cielo es gris. No se puede apreciar el azul de estos últimos días, pero ello no significa que deje de ser bello.

Ha empezado a llover y parece que el mar ha sacado su peor carácter. Hacia mucho que no veía llover sobre el mar… La conjunción del mar y la lluvia parece mágica y a su vez sobrenatural. Es como si el mismo mar se alimentará de su propio ser, que es el agua…

Ahora más que nunca, el mar me inspira respeto. Respeto porque no hay en la Naturaleza, elemento más poderoso que él. Si el mar quiere, te invita a que disfrutes de su calma. Si el mar quiere, te invita a que te des un baño con él. Si el mar quiere, te brinda con ese sonido del oleaje que hace que te alejes de todas las preocupaciones que te invaden. Si el mar quiere, arrasa con todo…

Mientras disfruto del espectáculo dantesco del mar bailando bajo la lluvia, me doy cuenta de que son muy dispares las cosas que te trasmite el mar… Calma, tranquilidad, evasión, respeto, fortaleza, grandiosidad…

Creo que no hay elemento en la Naturaleza que pueda hacer sentir tantas cosas y a la vez tan diferentes…

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