Hotel Balmoral, relación calidad-precio inigualable en Benalmádena

Los días que hemos estados en Benalmádena nos hemos alojado en el Hotel Balmoral 2**. Quizás penséis que no se puede esperar mucho de un hotel de 2** pero la grata sorpresa que me he llevado con el Hotel Balmoral se merece un hueco dentro de mi blog.

Elegimos el Hotel Balmoral como alojamiento durante nuestra estancia en Benalmádena por motivos sentimentales. Mi chico ha veraneado durante muchos años en este hotel con su familia y hacía mucho tiempo que no venía. Yo no conocía Benalmádena y por ello me dejé guiar por él en cuanto al hotel y fue un grandísimo acierto.

Como he dejado ya entrever más arriba, el hotel es un 2** pero que en absoluto tiene nada que envidiar a cualquier hotel de 3*** en cuanto a trato, servicios y pensión alimentaria.

Desde el primer momento, el trato por parte del personal ha sido magnífico, siempre atentos y serviciales en todo lo que pudiesen ayudarte. Me gustaría hacer una especial mención a dos camareros que casi siempre podías encontrar en el chiringuito de la zona de piscina: David y Toñi. Ellos siempre tenían buenas palabras para todos sus clientes y una sonrisa en la cara. El trato por parte de todo el personal en general ha sido impecable, aunque siempre hay alguna pequeña excepción…

En cuanto a las habitaciones, eran normales, sin ser ostentosas. Pero bien pensado, ¿para qué queríamos más? Teníamos cama, baño, televisión de pantalla plana y un armario bien grande para meter todas nuestras cosas. Además, nosotros pagamos un poquito más por una habitación de tipo “sunset” y las vistas no podían ser mejores ya que nos dieron una habitación en la séptima planta, con vistas al mar y a la zona de piscina.

Vistas desde la 7a planta del hotel

Vistas desde la 7a planta del hotel

Por decir algo no tan bueno en cuanto a las habitaciones, indicar que la caja fuerte había que alquilarla. El precio que tenía el alquiler era de 3€ por día y había que dejar una fianza de 10€. Por otro lado, decir que al tercer día de estar en el hotel, se nos perdió una chancla y buscando por debajo de la cama, encontramos una sandalia que no era nuestra. Se lo comentamos a la camarera de pisos de la planta y ella se disculpó y de verdad parecía avergonzada por la situación. No obstante, sé que las camareras de pisos trabajan a una velocidad vertiginosa por lo que este pequeño detalle no empañó ni mucho menos nuestra estancia.

Zona de piscina, vistas desde la 7a planta

Zona de piscina, vistas desde la 7a planta

La pensión alimenticia que teníamos era pensión completa y la comida ha sido una grata sorpresa. Los desayunos, eran muy completos. Disponía de bollería, diferentes tipos de panes, frutas, huevos, beicon… Un buffet de desayuno muy completo. En cuanto a las comidas y las cenas, siempre han sido muy variadas y de todos los gustos. Es verdad que había días en los que querías comerte todo lo que había y días en los que, a lo mejor, la comida no eran del todo de nuestro agrado, pero en general, la comida yo la calificaría de 7’5. Por destacar algunos de los platos que a mi más me han gustado de este variado buffet, son las siguientes: la ensalada fresca de pollo y champiñones, los tortellinis con salsa de salmón y un postre que a mi me enamoró, la tarta de chocolate blanco… deliciosa! También ha habido un día que pusieron kebab, profiteroles… en definitiva, mucha variedad para todos los paladares.

A lo largo del día y todas las noches había animación, espectáculos y actividades para los adultos y los niños a cargo de dos chicas muy simpáticas que hacían más amena la estancia en el hotel.

Piscina del Hotel Balmoral de noche

Piscina del Hotel Balmoral de noche

En cuanto a la zona exterior, cuenta con una piscina muy cuidada y con zona de césped. Ahora sé que ésta está recién reformada. Además, esta zona cuenta con un chiringuito donde te puedes tomar desde un rico café después de comer hasta un mojito! : ) En algunos casos, la piscina está un poco masificada y darte un baño tranquilo es tarea imposible, pero imagino que es normal en los hoteles de este tipo, a pie de playa.

¿Y cuál es el precio que hemos pagado por la estancia? Pues inicialmente el precio era de 738€ por persona, pero mi chico se hizo una tarjeta de fidelización del grupo MedPlaya, al cual pertenece el hotel y nos descontaron un total de 80€!! O sea que finalmente nos salio la estancia con pensión completa por 698€ cada uno los diez días que estuvimos! : D

En definitiva, mi primera visita al Hotel Balmoral ha sido 100% un acierto. La relación calidad-precio es inigualable para las fechas en las que hemos ido (2ª quincena de agosto) y comparándolo con el resto de opciones de la zona. Sin lugar a dudas, en nuestra próxima visita nos volveremos a alojar en el Hotel Balmoral.

Os dejo aquí el enlace de TripAdvisor, donde podéis encontrar junto con mi crítica, la crítica de otros huéspedes del hotel.

El Castillo de Bil-Bil, un trocito de cultura árabe a orillas del Mediterráneo… y una playa muy divertida!

Continuando con los lugares de Benalmádena que hemos podido explorar más a fondo en nuestro viaje vacacional, hoy os quiero presentar dos sitios más…

Castillo de Bil-Bil

Paseando por el precioso paseo marítimo de Benalmádena, a orillas del mar Mediterráneo, nos encontramos con una edificación que destaca sobre todo lo que hay a su alrededor: el Castillo de Bil-Bil.

Castillo de Bil-Bil

Castillo de Bil-Bil

El Castillo de Bil-Bil es una construcción de estilo árabe de color rojo en su exterior y que está decorado con azulejos y bajorelieves que siguen la exquisita tradición nazarí. En el entorno que le rodea, hay unas fuentes y unos jardines de inspiración musulmana dando al enclave una especial belleza y convirtiéndolo en icono de Benalmádena y de la Costa del Sol.

Arcos y detalles del interior del Castillo de Bil-Bil

Arcos y detalles del interior del Castillo de Bil-Bil

La construcción data del año 1927, cuando se comienza el proyecto como una villa de campo para una acaudalada familia de la época. Desde este año hasta 1980, ha tenido varios propietarios. Finalmente es en este año cuando el Ayuntamiento de Benalmádena adquiere el castillo como equipamiento cultural de la ciudad.

Como pequeña anécdota del lugar, contaros que el Castillo del Bil-Bil es el edificio público donde más bodas civiles se celebran en la provincia de Málaga.

Playa de Santa Ana

Si continuamos caminando, dejando a nuestras espaldas la parte trasera del Castillo de Bil-Bil, nos encontramos con una playa a la que quiero hacer una especial mención: la playa de Santa Ana.

Como ya os conté hace un par de años, las playas de Benalmádena se caracterizan por no tener una arena tan tan fina como las playas de la costa levantiva, cosa que a mi particularmente me gusta por el hecho de no ser esa arena rebelde que se mete hasta en los lugares más insospechados de tu cuerpo. Pues bien, otra cosa que tienen casi todas las playas de la ciudades que rápidamente cubre, no puedes ir entrando de manera progresiva al mar e irte habituando a ella. Teniendo estas dos ideas ya preconcebidas en mente, fuimos un día a pasar nuestro día de playa a la playa de Santa Ana y nuestra sorpresa fue mayúscula.

Lo que hace diferente a esta playa es que tiene esa entrada progresiva que se hecha de menos en el resto de las playas de Benalmádena. Además, cuenta con ese tipo de arena, de grano un pelín más grueso al habitual que hace que, para mi gusto, la playa sea perfecta! Si a estas dos características le sumamos que esta playa tenía una olas perfectas para “luchar” contra ellas, se convierte en una playa de 10, además de divertida! : )

Parque de La Paloma, un oasis de vegetación en Benalmádena

Llevo un par de semanas sin escribir una entrada en el blog y es que… he estado de vacaciones!! Merecidas vacaciones tras el duro año que he dejado a mis espaldas… Y desde luego, vacaciones para cargar las pilas para todo lo que se avecina en los próximos meses : )

Este año, hemos tomado rumbo nuevamente a Benalmádena. Hace un par de años estuvimos tres días allí y me supo a poco. Por ello, nos hemos animado este año a explorar un poco más toda esta zona.

En esta entrada y en las siguientes no voy a contaros otra vez todo lo que ya os conté sobre Benalmádena hace un par de años. Para ello, os dejo aquí el enlace para que lo leais. Solo mencionaros que cómo visitas obligatorias, una noche fuimos a pasear al maravilloso puerto deportivo Puerto Marina (de este lugar ya os hablé también aquí); y otra noche fuimos a Torremolinos, a cenar al Restaurante Casa Juan, parada gastronómica obligatoria para todo tipo de paladares, pero en especial para degustar los platos de “mar” que allí nos ofrecen.

Quiero aprovechar este y los siguentes artículos para contaros sobre otros sitios que hemos descubierto de esta preciosa ciudad de playa y que también se merecen un huequito en mi blog : )

Parque de La Paloma

Paseo de Palmeras, Parque de la Paloma

Paseo de Palmeras, Parque de la Paloma

Benalmádena tiene una cosa que asusta mucho y, si no lo conoces de antemano, puede hacerte pensar que lo que se iba a convertir en un día de playa maravilloso se convierta en un día gris. Hay días en los que amanece nublado e incluso con una niebla profunda que, sinceramente, te quitan las ganas de salir de casa. Pues bien, aprovechando uno de los días que amaneció muy nublado pero en que la temperatura era muy agradable, tomamos rumbo hacia un parque que habíamos visto en Internet: el Parque de La Paloma.

El Parque de La Paloma se esconde en el corazón de Benalmádena Costa y es uno de los parques más bonitos que he visitado. Es un oasis de vegetación de todas las especies que se reparten a lo largo de 20 hectáreas y al que podemos ir andando prácticamente desde cualquier punto de la ciudad.

Lo que más impresiona del parque cuando entras es la cantidad de fauna que te puedes encontrar campando a sus anchas dentro del parque: conejos, loros, palomas, gallinas, gallos… (sí, habéis leído bien); además de haber una zona cercada en la que hay ciervos, cabras y burros.

Burros del Parque de la Paloma

Burros del Parque de la Paloma

Una zona que me gustó mucho fue la zona del lago. Un enorme lago por cuyo perímetro transcurren varios caminos que te permiten dar un agradable paseo disfrutando de la vegetación y los animales presentes en este pequeño ecosistema: patos, cisnes, tortugas…

Lago principal de el Parque de la Paloma

Lago principal de el Parque de la Paloma

Además posee un jardín de cactus y suculentas, muy rico por la cantidad de especies que alberga; un jardín de bambú, el cual rodea un pequeño lago también muy tranquilo y más íntimo.

Jardín de Cactus y Suculentas

Jardín de Cactus y Suculentas

Es la primera vez que visito el parque, pero para mi ya se ha convertido en un lugar fijo a visitar cada vez que volvamos a Benalmádena : )

Pintando mandalas

Desde hacía tiempo, había querido introducir en mi vida un hábito sobre el que había leído y solo decían cosas buenas de ello: pintar mandalas. Entre las cosas buenas que había leído sobre ello, la principal que me llamaba la atención era la relajación y el abstraerse de todo para focalizarse en la labor de pintar.

¿Qué son los mandalas?

Los mandalas son representaciones del cosmos, con una utilidad espiritual o ritual. Son la forma en que el budismo y el hinduismo dibujan el universo.

El doctor Carl Jung, investigó acerca del efecto curativo que poseen las imágenes circulares en el alma. Él planteó que pintar mandalas ofrece tranquilidad y sosiego, tanto a las personas psíquicamente sanas como a los enfermos.

Determinó que el pintar un mandala nos hace pasar por tres fases:

1. Estimulación: la búsqueda inicial de los colores estimula la mente y la creatividad.

2. Organización: ponemos orden a nuestras ideas y decidimos el orden que se quiere dar al conjunto del mandala.

3. Liberación: la contemplación final del mandala ayuda a la meditación y nuestra cabeza descansa.

Entre los muchos beneficios que podemos encontrar en esta técnica sagrada están los siguientes:

  • Relajación ante la ansiedad, la angustia y el estrés.
  • Ayuda a combatir el insomnio y la depresión.
  • Mejora la paciencia, el autoestima y la memoria.
  • Tiende a centrarnos y a devolvernos al momento presente. Al aquí y ahora.
  • Favorece la concentración interior. Dirige la mirada hacia lo esencial e importante.
  • Flexibiliza nuestra manera de pensar y enfrentar los problemas.
  • Nos da la oportunidad de encontrar un espacio y un tiempo para nosotros mismos y poderlo disfrutar en perfecta armonía.

Mi técnica y experiencia pintando mandalas

Las Navidades pasadas mi hermana, sabiendo que andaba detrás de un libro de mandalas para colorear, me regaló un libro lleno de imágenes para que me iniciase en este maravilloso mundo. El libro se llama Mandalas y otros dibujos budistas para colorear y os dejo a continuación la reseña:

Título: Mandalas y otros dibujos budistas para colorear
Editorial: Planeta
ISBN: 9788408136088

Más tarde, mis compañeras del trabajo me regalaron otro cuaderno para pintar mandalas, este de la tienda Tiger. Este cuaderno también tiene unas láminas preciosas para colorear.

La primera elección a la que tuve que hacer frente era elegir el tipo de material con el que quería llenar de color las figuras. Yo he elegido para pintar mis mandalas los lápices de madera. No obstante, se pueden pintar con otros tipos de materiales: acrílicos, acuarelas, tizas, rotuladores… Por ello, no descarto en un futuro usar otro material para darle color a tan preciosas figuras.

Otro punto que es muy importante a la hora de pintar mandalas es buscar un lugar tranquilo, iluminado y aislado en el hogar para sentirnos relajados y sin más preocupaciones que la de lograr el dibujo. Además de esto, yo suelo ambientar la habitación donde voy a estar con música instrumental que invite a la relajación.

La elección del mandala que vamos a pintar también es importante. Su elección debe ser algo personal. Debemos guiarnos por la intuición y elegir uno que atraiga nuestra atención. Con el paso del tiempo, podemos elegir mandalas más grandes e incluso murales.

Uno de los puntos más relevantes a tener en cuenta a la hora de pintar estas figuras es disponer en forma de abanico los diferentes colores. Hay que observar el dibujo en blanco y dejar que los colores lo vayan llenando en nuestra mente.

Profundizando en lecturas sobre esta técnica y tras mi propia experiencia, los mandalas se pueden colorear de dos posibles maneras dependiendo de la finalidad que queremos obtener al pintarlo:

  • Si lo que queremos es mostrar cómo nos sentimos, empezaremos a colorear de dentro hacia los bordes.
  • Si lo que pretendemos es centrarnos, aclararnos la mente, lo haremos de fuera hacia dentro.

Siempre se debe empezar a pintar el mandala con el color que más nos haya atraído y no hay que razonar los colores que se van eligiendo a continuación, solo centrarnos en colorear y dejar que los colores surjan por sí solos. De este modo, una vez acabado, podremos interpretar a través del mandala nuestro estado anímico.

Hay quien dice que un mandala hay que empezarlo y finalizarlo en la misma sesión. Eso es bueno en el sentido de que durante la pintura de un mandala, realmente se estamos llevando a cabo una técnica de meditación en el que dejamos fluir nuestra energía, sentimientos y pensamientos dentro del mandala en forma de colores y trazos. Si dejamos de pintar durante unos minutos, horas o días, ya no se tendrán las mismas energía, sentimientos y pensamientos que en el momento en el que empezamos.

No obstante, lo más importante es lo que le funcione a cada uno. Empezar y terminarlo en la misma sesión, empezarlo y terminarlo en diferentes sesiones, pintar varios mandalas a la vez, pintar en casa, en el transporte público… Lo importante es sentir que se está haciendo bien porque eso significa que está funcionando. No importa lo que digan los textos, sino la experiencia que obtengamos de ello.

Cuando se finaliza de pintar un mandala, vemos que una imagen que estaba en blanco y negro, ahora está totalmente llena de color. En ese momento se puede ver una representación de nuestro estado de ánimo, la combinación de nuestro estado interior en relación con el mundo exterior.

A lo largo de la lectura de este artículo has podido ver la fotografía de tres de los mandalas que he pintado. La verdad, que es una gran satisfacción lo que se siente cuando finalizas uno de estos dibujos y ves todo relleno de color.

Si te has decidido a indagar dentro del maravilloso mundo de pintar mandalas, es importante dedicarle un rato a la semana a esta forma de meditar. Los beneficios que hay derivados de esta práctica son numerosos, además de permitirnos encontrarnos con nosotros mismos y dedicarnos en tiempo y espacio a unos momentos que son solo para nosotros.

¿Habéis pintado alguna vez un mandala? ¿Conociais esta forma de meditación? ¿Qué técnica usáis vosotros?

Referencias:

Extracto literario #31 – Sentimientos contradictorios que aparecen al finalizar un buen libro

Y tras llegar al final de una magnífica lectura, me topo con las palabras adecuadas para describir los sentimientos contradictorios con los que los lectores nos encontramos al finalizar algunos de esos libros que marcan un antes y un después en nuestra persona:

Extracto libro "La verdad sobre el caso Harry Quebert"

“Un buen libro, Marcus, no se mide sólo por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro Marcus, es un libro que uno se arrepiente de terminar”.

La verdad sobre el caso Harry Quebert – Jöel Dicker

Llanes

Vistas desde el hotel Kaype Quintamar

Nuestra última parada en nuestra ruta por Asturias fue en el entorno de Llanes. Allí pasamos una noche en el hotel Kaype Quintamar. El coste de este alojamiento en el que entraba, además el desayuno, corrió a costa de una caja de Wonderbox que le regalé a Javi para Navidades. Decir que la situación de este hotel era totalmente privilegiada: en primera línea de la Playa de Barro. Además, nos tocó una habitación con vistas a esta playa por lo que nuestra estancia allí mejorada por estas vistas : ) El hotel, o al menos la zona donde nosotros estábamos alojados, tenía una decoración basada en un barco: los pasillos parecían los pasillos de un barco, con flotadores salvavidas, tonos azules… Una decoración curiosa y no muy vista.

LlanesTras pasar un rato en las inmediaciones del hotel y en la Playa de Barro, fuimos al pueblo de Llanes. Lo visitamos de noche y no por ello dejamos de sorprendernos con el encanto de este lugar. La última vez que fuimos a Asturias en el año 2014, visitamos Llanes durante muy poco tiempo y esta vez disfrutamos más del sitio pero bajo las luces de la noche. Nada más llegar al centro histórico del lugar, lo que más nos gustó fue su pequeño puerto pesquero, con sus barcos atracados… Era precioso ver el reflejo de los barcos y las luces en el agua oscura. Fue muy agradable pasear por Llanes de noche. En una calle paralela al puerto de Llanes, estaba la calle principal del pueblo, calle en la que había mucho ambiente y sitios donde poder tomar algo.

Llanes (fotografía de www.cantabricoexperience.com)

Llanes (fotografía de http://www.cantabricoexperience.com)

Llanes (fotografía de www.turismoasturias.es)

Llanes (fotografía de http://www.turismoasturias.es)

Y fue precisamente en esta calle donde nos paramos a cenar. Para no perder la costumbre, nos dejamos guiar por TripAdvisor para elegir el sitio adecuado para cenar. Y fue así como descubrimos la Sidrería El Antoju.

Desde el primer momento en el que pisamos la sidrería, el trato por parte del personal fue excepcional y cercano. Nos acomodaron en una mesa y tras la difícil elección de qué cenar y Cecina y rulo de cabrahabiéndonos dejado guiar por la camarera, optamos por pedir unos tortos variados entre los cuales los había de cecina y queso de cabrales, de huevo de codorniz con picadillo de matanza… También, pedimos una ración de cecina y rulo de cabra que tenía un sabor… Delicioso! Todo esto iba acompañado por dos botellas de sidra natural que nos bebimos… fresquita y que entraba sola! Además, cada vez que querías que te sirviesen sidra, se acercaba un camarero que te la escanciaba sin ningún problema.

Quedamos muy satisfechos y contento tras nuestro paso por la Sidrería El Antoju y nuestra recomendación es que, si visitáis la ciudad de Llanes, hagáis un alto en el camino en esta sidrería : )

A la mañana siguiente, nos encaminamos hacia una atracción natural que tiene la zona de Llanes y que es digno de ver, si la naturaleza lo permite: los bufones.

Un bufón es una formación geológica que se origina en las zonas costeras. Son chimeneas naturales abiertas que se forman en los acantilados. Cuando el mar está en pleamar, el agua choca con fuerza contra los acantilados y sube a través de estas chimeneas, saliendo despedida hacia arriba por el hueco a modo de géiser y produciendo un sonido característico.

Tengo que decir que cuando nosotros visitamos los Bufones de Arenillas tuvimos la mala suerte de que no hubiera en ese momento pleamar y no pudimos ver los bufones en su máximo esplendor… No obstante sí que pudimos disfrutar del sonido característico que hace esta formación geológica, eso sí, no con la magnitud con la que lo hubiéramos disfrutado de haber habido pleamar.

A continuación os dejo unas fotos que he encontrado de los bufones, en su máximo esplendor:

Bufón de Arenillas (fotografía de www.bufondearenillas.wordpress.com)

Bufón de Arenillas (fotografía de http://www.bufondearenillas.wordpress.com)

Bufones de Arenillas (fotografía de www.turismoasturias.es)

Bufones de Arenillas (fotografía de http://www.turismoasturias.es)

La última comida de Asturias la hicimos en el restaurante Casa Poli de un pueblecito llamado Puertas de Vidiago. Decir que fuimos a este restaurante recomendados por una compañera del trabajo y a pesar de que comentamos este hecho a la camarera que nos sirvió, el trato, para nuestro gusto, dejó que desear.

Cachopo de Casa PoliPara comer, pedimos unos tortos de picadillo de matanza y un cachopo, para despedirnos de nuestro viaje. Decir que la comida estaba deliciosa y el cachopo, como era de esperar, era de dimensiones desmesuradas: era como mi brazo de largo y obviamente, pedimos uno para los dos. De postre pedimos, para despedirnos que también estaba fabulosa.

En cuanto a la comida, no tenemos ninguna pega… pero en cuanto al trato, sí. . La actitud que vimos por parte de la camarera que nos sirvió fue en todo momento fue como desganada y hablando casi en susurros. Luego, la actitud del personal en general era muy seria. Parecían máquinas centradas solamente en su trabajo y nada más. No vimos por parte de ningún camarero ni una sonrisa durante toda la comida.

Por actitudes como esta, es por la que muchas veces concluyes que no volverías a un sitio. Cómo un lugar con una comida deliciosa, puede hacerte cambiar de opinión en cuanto a elegirle como opción para comer por el trato recibido durante el rato allí pasado. Y es que no sé si es a nosotros solos, pero nos dio la sensación de que el lugar en sí, jugaba con la baza de que la comida era buena y que por ello descuidaban algo tan importante como era el trato hacia los comensales.

Picos de Europa, una zona de Asturias que me enamora :)

Nuestro tercer alto en el camino de la ruta que íbamos siguiendo en Asturias fue una zona que Javi y yo le tenemos mucho cariño: los Picos de Europa.

Hace dos años ya nos enamoró esta zona y este año nuevamente nos ha dejado impresionados la naturaleza que envuelve toda la zona.

Casa de aldea El CaserónEn esta zona, nos alojamos durante dos noches en una casa de aldea llamada El Caserón. Dicho alojamiento estaba situado en Soto de Cangas. Con nuestra estancia aquí, supimos el verdadero significado del distintivo Casa de Aldea que se le da a muchos de los alojamientos que están en esta zona: viviendas autónomas e independientes, cuyas características son propias de la arquitectura tradicional asturiana de la zona, en las que se proporcione el servicio de alojamiento y adicionalmente, otros servicios complementarios.

En El Caserón, hasta los más mínimos detalles estaban perfectamente cuidados para que la estancia de los huéspedes fuese tranquila y placentera: detalles de madera y tonos marrones que te transportaban al más profundo sentido rural. Sentías crujir la madera bajo tus pies en cada paso que dabas, pequeño detalle que a la vez te hacía situarte dentro del entorno rural y natural en el que estábamos.

Junto con el alojamiento, pudimos disfrutar también del desayuno, el cual era de tipo buffet y era muy variado: zumos, café, colacao, variedad de tartas y dulces caseros, fruta, verdura… pero sin duda, una de las cosas que más triunfaban en el buffet eran los huevos revueltos con jamón recién hechos por el cocinero con un toque de pimentón… para chuparse los dedos!

El trato por parte del personal de El Caserón, en todo momento fue muy atento, cercano y hospitalario. Siempre dispuestos a aconsejarte y ayudarte a planificar tus rutas, con el fin de que la estancia en ese rinconcito de los Picos de Europa fuese lo más agradable posible.

Entorno de la casa de aldea El Caserón

Entorno de la casa de aldea El Caserón

Los dos días que estuvimos en esta zona, comimos en una casa de comidas que conocimos, nuevamente, a través de TripAdvisor. La casa de comidas se llama Casa Pedro Parrés y está situado en una pequeña aldea a 2 km de Cangas de Onís.

El concepto de cocina típica asturiana está reflejado al completo en este establecimiento, tanto en el lugar en sí, como en la cocina.

Fabada asturiana de Casa Pedro Parrés

El primer día llegamos sobre las 15:30, por lo que tuvimos que esperar unos 10 min hasta que nos pudieron acomodar dentro del salón. Cuando nos sentamos a la mesa ya sentimos que estábamos en un lugar cálido y hogareño. El primer día, yo pedí una ensalada de queso que estaba deliciosa y de segundo unos escalopes con queso de cabrales. La ternera estaba tierna y todo tenía muy buen sabor. Javi se pidió un menú Casa Pedro que estaba compuesto de una fabada que se la sirvieron en una pequeña cazuela y le dijeron que si quería repetir que solo tenía que pedirlo. Y de segundo le pusieron un cachopo que estaba delicioso. De postre pedimos tarta de la abuela que era de chocolate y crema… deliciosa!

El segundo día queríamos ir al acierto seguro y por tanto repetimos. Esta vez los dos pedimos, el menú Casa Pedro, y nuevamente nos quedamos maravillados con los sabores y el cariño con el que se notaba que hacían la comida.

Seguramente que volvamos por esta zona y sin lugar a duda volveremos a esta casa de comidas.

Pinchando en la foto o en este enlace, podéis acceder a la página web del sitio.

Otra de las paradas obligatorias en la zona de los Picos de Europa, fue la visita a la Basílica de Covadonga y todo su entorno. Creo que nunca me dejaré de sorprender al admirar la majestuosidad de todo el conjunto y de cómo todos sus puntos de interés se fusionan con la naturaleza del entorno.

Tengo pendiente escribir una entrada más extensa acerca de este fantástico conjunto monumental y natural… mientras tanto, aquí os dejo una foto:

Basílica de Covadonga (mayo 2016)

Basílica de Covadonga (mayo 2016)

Partiendo de la Basílica de Covadonga y siguiendo una sinuosa carretera, llegamos nuevamente a los Lagos de Covadonga. Nuevamente nos volvió a enamorar por sus paisajes… y por sus vaquitas que están por allí libremente pastando! Una delicia para la vista que nos volvió a enamorar y que jamás me cansaré de visitar cuando viaje a Asturias.

Aquí os dejo el link a la entrada que escribí acerca de esta maravilla de lagos.

Lagos de Covadonga (mayo 2016)

Lagos de Covadonga (mayo 2016)

En esta segunda visita a Asturias, visitamos también un lugar un poco escondido en el entorno de los Lagos de Covadonga. Mi hermana Lorena estuvo allí hace unos meses y me habló del sitio: las Minas de Buferra. Estas minas se encuentran al aire libre y antiguamente se extraía de ellas manganeso. Se dejaron de explotar en el año 1972 y actualmente se conserva como lugar curioso para visitar.

Minas de Buferra

Minas de Buferra

Y en nuestra visita al entorno de los Picos de Europa, no podía faltar la visita obligada a Cangas de Onís, donde la principal atracción turística es su puente romano. Es una pequeña ciudad que jamás me dejará de sorprender y que tiene su especial encanto por estar sumergida en un entorno sin igual.

Cangas de Onís (visita 2016)

Cangas de Onís (visita 2016)

Aquí os dejo el enlace de la entrada que publiqué hace dos años acerca de este precioso pueblo.

Para finalizar nuestra visita a la zona de los Picos de Europa, Javi y yo teníamos una visita obligada a La Escuela, un local que descubrimos en el año 2014 y que ya nos sorprendió por el tamaño de sus hamburguesas… Dos años después quisimos volver por el recuerdo que teníamos y no nos defraudó. Es verdad que íbamos con una idea predefinida y nos entró miedo al pensar que durante dos años habíamos estado “magnificando” las hamburguesas del sitio, pero tras dos años, volvimos y no nos defraudó.

Pedimos dos menús en el que entraban la consumición, patatas estilo deluxe y la hamburguesa. La hamburguesa se podía elegir entre las que había en la carta. Yo me pedí una hamburguesa Dixebra y Javi se pidió una hamburguesa Mala Reputación, ambas al punto. En mi caso, la particularidad de la hamburguesa Dixebra, era el toque a queso de cabrales que tenía, toque que la hacía deliciosa.

Hamburguesa Mala Reputación, La Escuela

Hamburguesa Mala Reputación, La Escuela

En la nuestra primera visita en el año 2014 ya nos sorprendió la relación tamaño-calidad-precio (probablemente porque aquí, en Madrid, estamos acostumbrados a otro tipo de hamburguesas y a precios elevados) y esta vez lo hemos reconfirmado.

Con esta visita podemos decir que La Escuela se ha convertido en una pequeña tradición cada vez que viajamos a Cangas de Onís y la próxima vez que subamos a Asturias, repetiremos🙂