Ella

Ella ha estado presente en muchas de las entradas que he escrito, pero nunca os he hablado en detalle de ella. Hoy, sin duda, es el mejor día para hablaros de ella pues es su cumpleaños. Hoy, día 9 de octubre, hace 26 años que vino al mundo la mejor compañera y amiga que se puede tener: mi hermana Lorena.

Ella es una persona que incondicionalmente sabes que va a estar a tu lado. Una persona con la que por cualquier tonteria puedes llorar a carcajadas y a la vez el mejor hombo sobre el que llorar cuando las cosas no van tan bien.

Ella es trabajadora, tenaz, constante y está en continuo aprendizaje de la vida, tanto de las cosas buenas que ella nos brinda como de las malas. Afronta cada escollo que se le pone por delante con ese caracter que a veces parece la mayor de las tormentas pero sin perder el rumbo, siempre con la mirada al frente y con el mayor de los corazones que se puede tener.

Ella es mi caja de secretos, la voz de mi conciencia y la persona que mejores consejos me ha dado en la vida… pero a la vez la mejor compañera para compartir locuras y nuevas experiencias.

Ella toma sus propias decisiones y quiero que sepa que la apoyare en todas y cada una de las decisiones que tome… en todos y cada uno de los caminos que desee recorrer aunque algunos de ellos lleven a separarnos de manera temporal…

¡¡¡ FELICIDADES HERMANA !!!

Te deseo lo mejor en en este y en todos los días de tu vida…

Ahora, a contar las horas que nos quedan para nuestra próxima aventura… exactamente quedan 19 horas para irnos a Copenhague & Bruselas : )

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Dublín (parte II)

Continuando con la serie de entradas sobre el viaje que hicimos el año pasado a Irlanda y como continuación a la primera parte que escribí sobre Dublín, hoy os traigo otros tres lugares que para mí, son imprescindibles si viajamos a la capital irlandesa.

Ha’penny Bridge
El río que atraviesa Dublín es el río Liffey y el puente más famoso que lo cruza es el Ha’penny Bridge (Puente del Medio Penique). Este puente une el norte de la ciudad con el popular barrio de Temple Bar y toma este nombre por el peaje que se cobraba para pasarlo hasta hace apenas un siglo.

El año pasado, el puente cumplió 200 años y durante todo este tiempo, el Ha’penny Bridge ha sobrevivido a rebeliones armadas como la del Levantamiento de Pascua de 1916, que aceleró la independencia de Irlanda del Reino Unido.

Hasta el año 1999 era el único puente peatonal de la capital. A día de hoy, existen 23 puntos de cruce sobre el río Liffey.

Durante los últimos años, las autoridades dublinesas se han visto obligadas a cuidar el puente de una manera “inesperada”: retirando los candados que parejas de enamorados cuelgan en sus arcos, como es tradición en el Pont del Arcs de París. El Ayuntamiento teme que el Ha’penny Bridge corra la misma suerte que el puente parisino, al que tanto amor ha provocado grietas en partes de su estructura.

Phoenix Park
Otra de las visitas que teníamos anotadas en la agenda y que era obligada de hacer fue ir al Parque Fénix o Phoenix Park. El motivo por el que queríamos ir a este parque era el ver a las familias de ciervos que campaban por allí, a sus anchas.

Leímos en diferentes guías de viajes que la mejor manera de recorrer el parque era en bicicleta ya que la totalidad el parque son 700 hectáreas, convirtiéndolo en el parque urbano más grande de Europa. De hecho, es imposible recorrerlo si no cuentas con al menos 3 o 4 horas. Con esa idea en la mente, alquilamos dos bicicletas.

Cuando llevábamos más o menos media hora pedaleando, encontramos una manada de ciervos en una de las zonas más boscosas del parque. He de decir que impresiona muchísimo poder ver a los ciervos tan de cerca.

Entre los puntos de interés que podemos encontrar dentro de Phoenix Park, están los siguientes:

  • Columna de Phoenix
  • Zoo de Dublín: uno de los zoológicos más antiguos del mundo, fue inaugurado en 1830 contando solamente con un jabalí.
  • Wellington Testimonial: un obelisco de 63 metros de altura erigido en honor al duque de Wellington. Tardó más de 40 años en ser construido.
  • Áras an Uachtaráin: residencia oficial del presidente de Irlanda.

Kilmainham Gaol
Una visita que no teníamos planificada pero que nos sorprendió gratamente fue la visita a Kilmainham Gaol ó Carcel de Kilmainham. Allí pudimos aprender algunos capítulos de la historia irlandesa que no conocíamos.

Kilmainham Gaol fue inaugurada en 1796 y es una cárcel donde muchas de las personas implicadas en la lucha por la independencia de Irlanda fueron encerradas durante más de 100 años. Hoy día, este lugar tiene un lugar especial en la memoria de todos los irlandeses ya que gracias a la lucha de los patriotas encarcelados y asesinados, Irlanda logró su independencia.

De las cosas que contaron que más me llamaron la atención fue que, con la llegada de la hambruna en 1848, miles de personas se vieron obligadas a robar para poder comer con lo que el número de personas que entraban en la cárcel se incrementó. Vivían entre sus paredes mujeres, hombres, niños que, aun malviviendo en una condiciones insalubres, preferían encontrarse en prisión ya que al menos se aseguraban el poderse llevar algo a la boca.

El último preso fue liberado hace relativamente poco, en 1924, poco antes del cierre de la cárcel. Se trataba de Éamon de Valera, que posteriormente llegaría a ser presidente de Irlanda.

He de decir que, al ser toda la visita en inglés, nos costó un poco seguir el hilo del guía turístico. Además, el guía tenía un acento bastante cerrado por lo que tuvimos que complementar lo que habíamos entendido con una lectura posterior a algunas páginas de Internet.

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Durante nuestro viaje, también tuvimos la oportunidad de hacer una excursión a Galway y a los Acantilados de Moher y otra excusión a la Calzada del Gigante y a Belfast. Ambas excursiones se merecen una entrada propia en el blog por lo que en los próximos días os contaré más sobre ellas.

Dublín es el segundo destino que comparto con mi hermana. Fue un viaje impresionante lleno de aventuras, de visitas, de conocer nuevos lugares… pero sobre todo un viaje de pasar tiempo con ella. Aunque entonces aún vivíamos juntas en la misma casa, el día a día de cada una no nos permitía compartir todos los momentos que quisiéramos… ¿y qué mejor que un viaje para crear nuevos recuerdos y vivencias juntas?

 

A día de hoy, septiembre de 2017, ya estamos preparando las maletas para nuestro siguiente destino que es Copenhague y Bruselas… pero esa historia aún está por escribir ; )

Dublín (parte I)

La idea del viaje a Dublín comenzó por un viaje pendiente que teníamos mi hermana y yo. En el año 2014 hicimos un viaje fugaz a Cantabria de un fin de semana y volvimos con la idea de, al menos, intentar hacer un viaje juntas todos los años. En el año 2015 por unos motivos u otros no pudimos viajar juntas. Finalmente, en septiembre de 2016, nos sentamos un día las dos y nos pusimos a mirar destinos. Al rato de comenzar la búsqueda ya estábamos ilusionadas por nuestro próximo destino, Dublín; por volver a Irlanda, país que me tiene enamorada, pero sobre todo por poder compartirlo con mi hermana.

Nuestro alojamiento: Abrahams Hostel
El alojamiento que elegimos para hospedarnos en Dublín, fue en el Abrahams Hostel. ¿Por qué nos decantamos por un hostel? Principalmente fue por motivos económicos. En un hostel es más barata la noche que en un hotel… y Dublín es una ciudad cara. El hostel nos salió por 28€ la noche, cada una, con desayuno incluido. Es verdad que tomamos la decisión de hospedarnos en un hostel por la idea de que no estaríamos apenas en la habitación, solo para dormir. Pero después de esa experiencia, no creo que nos volvamos a hospedar en un hostel.

El alojamiento en sí estaba bien. Era una casa georgiana y destacaba por un buffet de desayuno muy completo y un ambiente joven muy agradable. El lugar contaba con salas de descanso, WIFI… en sí el lugar era todo lo que se podía pedir por 28€ la noche. No obstante, el inconveniente que tiene hospedarse en un hostel son las personas con las que te puede tocar compartir la habitación. Nuestra habitación era de seis camas y en cuatro noches que estuvimos allí, pasaron al menos ocho personas… cada una con “sus cosas”. En algunos casos no fueron agradables ciertas cosas que vimos, además de compartir un baño raquítico con sus inconvenientes: tiempos de baño, orden y limpieza…

He hablado con gente que ha estado en hostels alrededor de todo el mundo y hay gente que ha tenido mejor y peor suerte con ellos… pero en definitiva, el recordar positiva o negativamente un alojamiento de este tipo, depende sin lugar a dudas, de las personas con las que compartes la habitación.

Entre las cosas positivas que tenía el hostel, era su localización dentro de la capital irlandesa. Desde allí pudimos ir andando a casi todos los sitios.

Trinity College y  la Antigua Biblioteca
En el primero de los paseos que dimos por el corazón de Dublín, nos encontramos con el Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda. Teníamos planificada la visita a esta zona, no por la edificación en sí de la universidad, que es impresionante, sino más bien por visitar su biblioteca. La biblioteca del Trinity College posee la mayor colección de manuscritos y libros impresos de Irlanda. Desde 1801 recibe un ejemplar de todas las obras que se publican en Irlanda y en Gran Bretaña. Actualmente posee casi tres millones de libros repartidos en ocho edificios. Pero lo que más sorprende de esta biblioteca es el edificio de la Antigua Biblioteca, construido entre 1712 y 1732. La sala principal, conocida como Long Room (Habitación larga) tiene 65 metros de largo, vigilados por decenas de bustos de mármol; y contiene más de 200.000 libros, los más antiguos de la biblioteca.

Tras recorrer los 65 metros de la Long Room, se expone el arpa más antigua que se conserva de Irlanda, realizada en roble y sauce con cuerdas de bronce. Sobra decir que el arpa es el símbolo por excelencia de Irlanda, la cual la podemos encontrar desde las monedas de euro, hasta en el logotipo de la famosa cerveza Guinness.

Para los apasionados de los libros y las bibliotecas, es muy agradable el olor a madera antigua y papel que se respira en el ambiente.

 Temple Bar
Sin lugar a dudas, cuando oímos hablar de Irlanda, en particular de Dublín, lo primero que se nos viene a la mente son los famosos pubs irlandeses donde podemos tomarnos una buena pinta. El más famoso de Dublín, es el Temple Bar. Característico por sus fachadas rojas, podemos encontrar este pub en la zona con el mismo nombre, donde se concentra la vida nocturna de Dublín.

Otro pub que nos gustó muchísimo y que está al lado de Temple Bar, es The Norseman. Ahí fuimos dos veces en el tiempo que estuvimos en Dublín y pudimos disfrutar de música en directo (live music) las dos veces que fuimos… claro está, acompañado de una buena pinta : )

Es de visita obligada el visitar este atractivo barrio donde además de buenas pintas, se puede disfrutar de música en vivo y de la vida nocturna irlandesa en estado puro.

Dando un pequeño paseo desde Temple Bar, nos topamos con la popular estatua de Molly Malone, todo un símbolo de la capital irlandesa. Molly Malone es el nombre de la protagonista de una canción popular irlandesa que se ha convertido en el himno no oficial de Dublín. La canción cuenta la historia de una hermosa pescadera llamada Molly Malone que murió de una fiebre en plena calle. La canción narra que iba por las calles de la zona portuaria de Dublín empujando un carro y pregonando “¡Mejillones y Berberechos vivitos!”

Hay mucha leyenda popular sobre Molly Malone y se dice que era tendera de día y prostituta de noche, pero no existe evidencia histórica de la existencia de este personaje. Lo que no puede faltar en esta ciudad de leyendas y fantasmas son las historias que dicen que 300 años después de su muerte, el espíritu de Molly se pasea por las calles de Dublín.

The Church
Un poco alejado de la zona de Temple Bar, podemos encontrar The Church. The Church es el lugar ideal para ir a cenar y comenzar a tomar pintas en la típica noche irlandesa. Como su nombre indica, The Church es una antigua iglesia que es de todo menos iglesia: restaurante, pub y en su planta baja, discoteca. Es un lugar curioso y obligado por el que todos los turistas pasamos en nuestra visita a Dublín.

 

Y hoy, solo os cuento hasta aquí. En el siguiente post os cuento más sobre la capital irlandesa que, sin lugar a dudas, da para dos y más entradas en el blog : )

¿Un café rodeado de gatos? Descubriendo La Gatoteca

¿Te has imaginado alguna vez tomándote un café rodeado de gatos? Pues… deseo concedido! Hoy os quiero hablar de un lugar así: La Gatoteca.

Había oído hablar de La Gatoteca pero hasta el pasado domingo no habíamos tenido tiempo de ir. Y tras nuestra visita… aseguro que ha sido la primera pero no será la única vez que vaya!

La Gatoteca es la sede de una asociación sin ánimo de lucro llamada Abriga que se dedica a ayudar a gatos sin hogar. Colaboran con protectoras y otras asociaciones de España acogiendo en su colonia controlada a gatos adultos, los cuales son más difíciles de que sean adoptados. Los recuperan física y emocionalmente si lo necesitan e intentan encontrarles un hogar definitivo. Mientras ese momento llega, los gatos viven en La Gatoteca como si fuera una gran casa de acogida.

Lo que más destaca del lugar, sin duda, es el servicio permanente de café con gatos. Nosotros reservamos el día de antes ya que en su página web leímos que tenían una aforo máximo y por esto mismo, recomiendan reservar la visita.

Cuando llegamos, lo primero que hicieron fueron contarnos la finalidad de la asociación Abriga, cómo trabajan y las normas básicas del lugar y sobre todo, de interacción con los gatos.

El servicio de cafetería que ofrecen funciona al revés que una cafetería normal: allí lo importante son los gatos y se paga por el tiempo que se pasa con ellos en vez de por la bebida. Ellos te invitan a la primera consumición y, si quieres tomar algo más durante la visita, puedes servirte y dejar una donación. Es una zona de autoservicio, todo es sin alcohol y si alguna bebida está en vaso de cristal, debemos pasarlo a un vaso de plástico para evitar que se caiga y se rompa, lo que es peligroso para los gatos.

Para entrar, nos colocaron una pulsera con la hora a la que entramos por lo que en todo momento nosotros fuimos los que controlamos el tiempo de la visita. El pago lo hicimos al finalizar la visita en función del tiempo que estuvimos con los gatos. Cómo precio orientativo, por media hora son 4€ y por una hora 6€.

Y tras habernos lavado las manos con un jabón especial… entramos en el salón de los gatos. La estancia es como un salón de casa: sofás, pufs, estanterías con libros y juegos de mesa, mesitas bajas y… muchos gatos! Por ello mismo también están sus rascadores, sus bebederos, sus camitas…

Pudimos interactuar con los gatos acariciándolos, jugando con ellos… disfrutando de la tranquilidad que trasmiten los gatos. Y desde luego, de un lugar precioso y muy cuidado donde los gatos esperan a ser adoptados.

Decir también que los voluntarios y personal de La Gatoteca son muy simpáticos, amables y te responden a todas las dudas que te surjan.

Lo importante de La Gatoteca son los gatos, esa es su casa y nosotros somos los visitantes.

Además de poder disfrutar de un maravilloso café con gatos, tienen un pequeño espacio comercial con artículos para gatos y para amantes de los gatos. Yo no me pude resistir y compré una chapa y un imán para la nevera : )

A continuación os dejo algunas fotos que echamos a los preciosos gatos:

   

Si queréis conocer más sobre esta bonita iniciativa y sobre La Gatoteca en general,  os invito a visitar su página web.

Aquí os dejo la dirección del sitio:

Calle Argumosa, 28. 28012. Madrid. (detrás del museo Reina Sofía)
Teléfono: 916.225.831

Tras un año sin escribir…

Un año… un año hace desde que publiqué mi última entrada en el blog… ¿Por qué tanto tiempo sin escribir? Pues varios cambios en mi vida que han hecho que deba estar centrada al 100% en ellos… Apenas he tenido tiempo para dedicarme a mi, por lo que el escribir en el blog imaginaros en que plano se me había quedado…

El año pasado volví de las vacaciones de verano y rápidamente me sumergí en el final de un proyecto que teníamos en el trabajo. El proyecto tenía que salir el día 01 de diciembre y tuvimos que dar todo de nosotros para que saliese en la fecha. Fueron días de quedarnos hasta tarde en el trabajo, días de mucho estrés, nervios… pero finalmente el proyecto vio la luz el día 01 de Diciembre de 2016. El resultado de tantísimo trabajo fue la página web de la empresa dónde trabajo, Financiera El Corte Inglés. Os invito a visitarla aquí.

En estos doce meses, sacando huecos de dónde he podido, me ha dado tiempo para viajar. El año pasado en octubre tuve el placer de hacer otro gran viaje con mi hermana: estuvimos en Dublín, visitando con ello otras partes de Irlanda. También, en el mes de abril de este año he visitado Lisboa con Javi. Ya estoy preparando una serie de entradas contándoos con detalle nuestro viaje al país vecino y al país de la “Guinness”.

Tras volver de Irlanda, mi vida cambió radicalmente. Javi y yo encontramos piso y al fin nos independizábamos. Esto ha sido todo un cambio para ambos: empezar a mirar muebles, estilos… aprender a llevar una casa, la economía doméstica… ubicarnos en la nueva zona, nuevos medios de transporte… Hemos salido del nido y eso lleva consigo unos meses de trasiego que todos los que ya os hayáis independizado os podéis imaginar. También os quiero contar en un post cómo ha sido para mi este gran cambio en mi vida.

Tras varios meses desde que me independicé, por fin puedo decir que ya estoy más estabilizada y me encuentro con tiempo suficiente para poderme volver a dedicarle al blog el tiempo que se merece.

En todo este tiempo han sucedido estas cosas y alguna otra más que os quiero ir contando poco a poco : )

Hotel Balmoral, relación calidad-precio inigualable en Benalmádena

Los días que hemos estados en Benalmádena nos hemos alojado en el Hotel Balmoral 2**. Quizás penséis que no se puede esperar mucho de un hotel de 2** pero la grata sorpresa que me he llevado con el Hotel Balmoral se merece un hueco dentro de mi blog.

Elegimos el Hotel Balmoral como alojamiento durante nuestra estancia en Benalmádena por motivos sentimentales. Mi chico ha veraneado durante muchos años en este hotel con su familia y hacía mucho tiempo que no venía. Yo no conocía Benalmádena y por ello me dejé guiar por él en cuanto al hotel y fue un grandísimo acierto.

Como he dejado ya entrever más arriba, el hotel es un 2** pero que en absoluto tiene nada que envidiar a cualquier hotel de 3*** en cuanto a trato, servicios y pensión alimentaria.

Desde el primer momento, el trato por parte del personal ha sido magnífico, siempre atentos y serviciales en todo lo que pudiesen ayudarte. Me gustaría hacer una especial mención a dos camareros que casi siempre podías encontrar en el chiringuito de la zona de piscina: David y Toñi. Ellos siempre tenían buenas palabras para todos sus clientes y una sonrisa en la cara. El trato por parte de todo el personal en general ha sido impecable, aunque siempre hay alguna pequeña excepción…

En cuanto a las habitaciones, eran normales, sin ser ostentosas. Pero bien pensado, ¿para qué queríamos más? Teníamos cama, baño, televisión de pantalla plana y un armario bien grande para meter todas nuestras cosas. Además, nosotros pagamos un poquito más por una habitación de tipo “sunset” y las vistas no podían ser mejores ya que nos dieron una habitación en la séptima planta, con vistas al mar y a la zona de piscina.

Vistas desde la 7a planta del hotel

Vistas desde la 7a planta del hotel

Por decir algo no tan bueno en cuanto a las habitaciones, indicar que la caja fuerte había que alquilarla. El precio que tenía el alquiler era de 3€ por día y había que dejar una fianza de 10€. Por otro lado, decir que al tercer día de estar en el hotel, se nos perdió una chancla y buscando por debajo de la cama, encontramos una sandalia que no era nuestra. Se lo comentamos a la camarera de pisos de la planta y ella se disculpó y de verdad parecía avergonzada por la situación. No obstante, sé que las camareras de pisos trabajan a una velocidad vertiginosa por lo que este pequeño detalle no empañó ni mucho menos nuestra estancia.

Zona de piscina, vistas desde la 7a planta

Zona de piscina, vistas desde la 7a planta

La pensión alimenticia que teníamos era pensión completa y la comida ha sido una grata sorpresa. Los desayunos, eran muy completos. Disponía de bollería, diferentes tipos de panes, frutas, huevos, beicon… Un buffet de desayuno muy completo. En cuanto a las comidas y las cenas, siempre han sido muy variadas y de todos los gustos. Es verdad que había días en los que querías comerte todo lo que había y días en los que, a lo mejor, la comida no eran del todo de nuestro agrado, pero en general, la comida yo la calificaría de 7’5. Por destacar algunos de los platos que a mi más me han gustado de este variado buffet, son las siguientes: la ensalada fresca de pollo y champiñones, los tortellinis con salsa de salmón y un postre que a mi me enamoró, la tarta de chocolate blanco… deliciosa! También ha habido un día que pusieron kebab, profiteroles… en definitiva, mucha variedad para todos los paladares.

A lo largo del día y todas las noches había animación, espectáculos y actividades para los adultos y los niños a cargo de dos chicas muy simpáticas que hacían más amena la estancia en el hotel.

Piscina del Hotel Balmoral de noche

Piscina del Hotel Balmoral de noche

En cuanto a la zona exterior, cuenta con una piscina muy cuidada y con zona de césped. Ahora sé que ésta está recién reformada. Además, esta zona cuenta con un chiringuito donde te puedes tomar desde un rico café después de comer hasta un mojito! : ) En algunos casos, la piscina está un poco masificada y darte un baño tranquilo es tarea imposible, pero imagino que es normal en los hoteles de este tipo, a pie de playa.

¿Y cuál es el precio que hemos pagado por la estancia? Pues inicialmente el precio era de 738€ por persona, pero mi chico se hizo una tarjeta de fidelización del grupo MedPlaya, al cual pertenece el hotel y nos descontaron un total de 80€!! O sea que finalmente nos salio la estancia con pensión completa por 698€ cada uno los diez días que estuvimos! : D

En definitiva, mi primera visita al Hotel Balmoral ha sido 100% un acierto. La relación calidad-precio es inigualable para las fechas en las que hemos ido (2ª quincena de agosto) y comparándolo con el resto de opciones de la zona. Sin lugar a dudas, en nuestra próxima visita nos volveremos a alojar en el Hotel Balmoral.

Os dejo aquí el enlace de TripAdvisor, donde podéis encontrar junto con mi crítica, la crítica de otros huéspedes del hotel.

El Castillo de Bil-Bil, un trocito de cultura árabe a orillas del Mediterráneo… y una playa muy divertida!

Continuando con los lugares de Benalmádena que hemos podido explorar más a fondo en nuestro viaje vacacional, hoy os quiero presentar dos sitios más…

Castillo de Bil-Bil

Paseando por el precioso paseo marítimo de Benalmádena, a orillas del mar Mediterráneo, nos encontramos con una edificación que destaca sobre todo lo que hay a su alrededor: el Castillo de Bil-Bil.

Castillo de Bil-Bil

Castillo de Bil-Bil

El Castillo de Bil-Bil es una construcción de estilo árabe de color rojo en su exterior y que está decorado con azulejos y bajorelieves que siguen la exquisita tradición nazarí. En el entorno que le rodea, hay unas fuentes y unos jardines de inspiración musulmana dando al enclave una especial belleza y convirtiéndolo en icono de Benalmádena y de la Costa del Sol.

Arcos y detalles del interior del Castillo de Bil-Bil

Arcos y detalles del interior del Castillo de Bil-Bil

La construcción data del año 1927, cuando se comienza el proyecto como una villa de campo para una acaudalada familia de la época. Desde este año hasta 1980, ha tenido varios propietarios. Finalmente es en este año cuando el Ayuntamiento de Benalmádena adquiere el castillo como equipamiento cultural de la ciudad.

Como pequeña anécdota del lugar, contaros que el Castillo del Bil-Bil es el edificio público donde más bodas civiles se celebran en la provincia de Málaga.

Playa de Santa Ana

Si continuamos caminando, dejando a nuestras espaldas la parte trasera del Castillo de Bil-Bil, nos encontramos con una playa a la que quiero hacer una especial mención: la playa de Santa Ana.

Como ya os conté hace un par de años, las playas de Benalmádena se caracterizan por no tener una arena tan tan fina como las playas de la costa levantiva, cosa que a mi particularmente me gusta por el hecho de no ser esa arena rebelde que se mete hasta en los lugares más insospechados de tu cuerpo. Pues bien, otra cosa que tienen casi todas las playas de la ciudades que rápidamente cubre, no puedes ir entrando de manera progresiva al mar e irte habituando a ella. Teniendo estas dos ideas ya preconcebidas en mente, fuimos un día a pasar nuestro día de playa a la playa de Santa Ana y nuestra sorpresa fue mayúscula.

Lo que hace diferente a esta playa es que tiene esa entrada progresiva que se hecha de menos en el resto de las playas de Benalmádena. Además, cuenta con ese tipo de arena, de grano un pelín más grueso al habitual que hace que, para mi gusto, la playa sea perfecta! Si a estas dos características le sumamos que esta playa tenía una olas perfectas para “luchar” contra ellas, se convierte en una playa de 10, además de divertida! : )